Y el arte tomó la palabra

La cultura nos define como grupo dentro de la sociedad pero, ¿que pasaría si ésta desapareciera? ¿Es la verdad más importante que el poder o el dinero?

Éstas y otras cuestiones nos hacen reflexionar acerca de un futuro no muy lejano, en el que por culpa de esta crisis económica a la que nos han empujado los gobernantes y sus corruptelas o las grandes empresas, este país se verá obligado a desprenderse de la riqueza de su patrimonio artístico. Por ello, y ante la posibilidad de la venta del clásico de Velázquez, “Las Meninas”, el Estado (gobernado por el nuevo partido “Pueblo en pie”) recurre a Ángela, una prestigiosa monja copista. “La Autora de las Meninas” es una sátira que reflexiona sobre la subjetividad en el arte y el espacio que éste tiene en nuestro tiempo.

El espacio escénico recrea la sala de un museo en similitud con la sala del Museo del Prado que acoge el original de “Las Meninas”. Allí Ángela se debatirá entre el deber de su trabajo y su personal visión sobre el cuadro. El personaje interpretado magistralmente por Carmen Machi nos lleva a preguntarnos por los distintos significados del arte y sus diferentes expresiones. Nos acerca a los pensamientos de la crítica a través de las palabras del filósofo Walter Benjamin o como si de una posesión diabólica se tratara, nos recuerda “El manifiesto amarillo” (declaración del surrealismo catalán en 1928) o los principios del dadaísmo unido a otras manifestaciones artísticas como el graffitti. Es la expresión de su mirada la que nos recuerda que el arte está más vivo que nunca y depende de los ojos con los que se mire.

El texto, escrito por Ernesto Caballero (también director de la obra), ofrece una visión de la democratización del arte y la cultura con los que la protagonista se muestra recelosa. Critica el trato que recibe la cultura por parte de nuestros gobernantes (ya sean de izquierda o de derecha) donde se concibe su cuidado e inversión como un gasto superfluo y carente de interés. Es así un texto divertido y reflexivo que hace reír al espectador pero también provoca el debate. Al fin y al cabo el arte es subjetivo ¿no?

 

REPARTO (por orden alfabético)
Mireia Aixalá, Carmen Machi y Francisco Reyes

ARTÍSTICO
Ernesto Caballero (Texto y dirección), Ramón Paso (Ayudante de dirección), Paco Azorín (Escenografía e iluminación), Ikerne Giménez (Vestuario), Luis Miguel Cobo (Música y espacio sonoro), Pedro Chamizo (Vídeo)

Coproducción: Centro Dramático Nacional y Focus

Hasta el 28 de enero 2018 en el Teatro Valle Inclán.

Localidades agotadas para todas las funciones.

Foto cartel : Centro Dramático Nacionalcartelweb_laautorameninas-wpcf_216x308
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La indignación llevada al extremo

Flamante ganadora de cuatro globos de oro en la pasada edición, parte como una de las favoritas para la próxima edición de los Oscars. Pero “Tres Anuncios en las afueras” es más que un puñado de premios, es el anhelo de muchos: dirigir su propia creación. Y eso, a veces, puede volverse en contra del creador mismo.

El director, Martin Mcdonagh, también guionista de la cinta, nos traslada a un pueblo de Missouri en plena América profunda para contarnos la historia de Mildred (Frances McDormand), una mujer dispuesta a descubrir la verdad sobre quién violó y asesinó a su hija adolescente ante la pasividad de las autoridades locales.

La historia está escrita con especial acierto. Personajes ingeniosos e intuitivos a los que acompañamos a través de un relato que entremezcla comedia y drama en perfecto equilibrio y dosis de violencia en su justa medida. Con claras referencias para el espectador a otro clásico del cine como es “Fargo” (Joel Coen, 1996) y con la misma actriz protagonista, el espectador se enfrenta a una historia enmarcada en unas localizaciones espectaculares donde prima la naturaleza con unos parajes boscosos que son detallados escrupulosamente gracias a una cuidada dirección de fotografía. Es en este ambiente y a ritmo de country donde el espectador se siente arrastrado a la podredumbre del ser humano. A ello también contribuye el  personaje que ha compuesto McDormand. Su mirada, la expresiones de su cara y hasta su forma de andar nos trasladan su fortaleza y su desesperación de tal manera que impresiona para bien.

La tragedia, el dolor, la culpa o el perdón envuelven a todos los personajes que componen este cuadro. Sin embargo son tan astutos y descriptivos que, en ocasiones, se hace difícil que nos creamos el relato que nos presenta Mcdonagh como director. No ocurre lo mismo con su faceta de guionista, más que notable, en un ambiente sórdido, pertubador y oscuro. La violencia, el racismo o la ignorancia son los grandes problemas que aquejan a esa América más dura y se muestran sin pudor en la que parece ser una de las historias del año.

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Foto cartel: http://www.fotogramas.es

Dirección: Martin McDonagh
Reparto: Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell, Peter Dinklage, John Hawkes y Abbie Cornish
Nacionalidades: USA Año: 2017 Fecha de estreno: 12-01-2018
Duración: 112 min.
Género: Thriller
Color o en B/N: Color
Guion: Martin McDonagh
Fotografía: Ben Davis
Música: Carter Burwell

Caracolas

El aire me da en la cara, golpea tan fuerte que apenas puedo abrir los ojos. Mi cuerpo se desliza como una hoja a causa del fuerte viento pero nunca se dobla. No me rindo. Sigo caminando pese a la dificultad pero siento que cada vez me pesa más el cuerpo. Los ojos se me van cerrando. Estoy cansada.

Abro los ojos y me encuentro en mitad de un parque escribiendo, tomando notas, observando a la gente que pasa a mi lado. Mis dedos pierden el control y aumenta el ritmo de escritura. Por mi cabeza no paran de agolparse recuerdos, vivencias que indican que un tiempo pasado fue mejor. Personas, lugares, momentos que han pasado por mi vida de manera fugaz. Diapositivas vitales que me producen ternura e incluso una leve sonrisa de añoranza.

De repente, mi vista se clava en ti. Tu cara, tu pelo, el sonido de tu risa y tu mirada pícara te delatan. Vamos andando por la Gran Vía madrileña hablando de libros, de tu libreta secreta donde guardas una información tan valiosa que da miedo leerla. Nos reímos. Hacemos nuestra ruta de cafés y locales con cierto encanto mientras charlamos de nuestra vida. Mientras me cuentas algo que te ha venido a la mente de tu tierra tan bonita y de lo que te gusta hacer por las tierras del norte  te miro fijamente y a medida que vas hablando se te escapa una sonrisilla de las tuyas, de las que enamoran. De un golpe de viento despierto de mi letargo y te pienso, te sueño, te echo de menos. Mucho. Cada día más. Está claro que no te olvidaré nunca pues vienes a mi mente a menudo con cualquier detalle. Las lágrimas recorren mis mejillas sin cesar pero siempre me queda una sonrisa al recordar tan buenos momentos juntos. Los sueños son como son pero la realidad siempre fue mucho mejor para nosotros.

El dolor de la ambición

Acercarse a Shakespeare no es tarea fácil. Bien lo sabe Eduardo Vasco (Madrid, 1968), que junto con su compañía Noviembre Teatro lleva a escena por quinta vez al autor inglés. Ricardo III, que cierra la tetralogía Shakesperiana sobre la historia de Inglaterra, nos presenta a un hombre derrotado en la batalla de Bosworth (1485), que, con ansias de poder; maldad y una crueldad desmedida hará lo que sea para llegar al trono. Cueste lo que cueste. Le pese a quien le pese.

La propuesta de Vasco, en versión de Yolanda Pallín, nos presenta unos personajes que son defendidos por los actores en bloque. El texto no deja de sorprender al espectador, pues es fiel reflejo de la sociedad en que vivimos: poder, ambición, falta de escrúpulos, violencia. Un círculo vicioso que el elenco resuelve con excelente acierto. El director madrileño, como siempre, hace magia sobre las tablas. Dirige a sus personajes como un gran director de orquesta. Meticuloso y preciso. No deja cabos sueltos. Tanto es así que también se hace cargo de la música que acompaña a este montaje.

Con una sencilla escenografía, a cargo de Carolina González, el espectador vigila y observa con estupor el interior de un castillo, el campo de batalla o los más vastos exteriores. Todo con apenas algo de mobiliario que se utiliza según las necesidades de la escena.thumb_2470853338 La audiencia queda rendida a cada situación. El elegante vestuario del diseñador Lorenzo Caprile deja al público especular con el marco temporal de la obra. Juega con los tejidos y los complementos, desde lo más sofisticado hasta lo más escueto o uniformado.

Sin duda Ricardo III es, para quienes ya conocen el trabajo de Arturo Querejeta, otro éxito más. Cerca de dos horas sin parar. Habla, gesticula, se mueve por el escenario como una mariposa: rozando y tocando con sigilo. La potente voz suma a un personaje cruel, incapaz de mostrar verdadero arrepentimiento y cuyos sentimientos quedan ocultos tras la ambición. No le importa nada ni nadie con tal de lograr su objetivo y así nos lo hace saber con su mirada penetrante y oscura.

Es este un montaje ágil y elegante siguiendo la línea de anteriores montajes de la compañía. Es puro teatro sin aditivos. Lo ves. Lo sientes. Como dice Ricardo III “¡Mi reino por un caballo!” o por cualquier otro montaje de tal calidad. El espectador se sentirá incómodo ante el paralelismo de la sociedad actual. Ya lo dicen sus protagonistas: “El mundo está vuelto del revés, tiene la cabeza donde deben estar los pies”. Bienvenido al siglo XXI Su Majestad.

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Fotos: Chicho/ http://www.noviembreteatro.es

EQUIPO ARTÍSTICO Y TÉCNICO

Dirección: Eduardo Vasco
Compañía: Noviembre Compañía de Teatro
Reparto:

Ricardo Arturo Querejeta
Margarita / Duquesa Charo Amador
Buckingham Fernando Sendino
Isabel Isabel Rodes
Clarence / Stanley Rafael Ortíz
Ana / Duque de York Cristina Adúa
Hastings / Richmond Antonio de Cos
Asesino / Principe de Gales / Ratcliff José Luis Massó
Asesino / Rey Eduardo / Catesby José Vicente Ramos
Pianista / Grey / Sacerdote / Tirrel Jorge Bedoya
Brakenbury / Rivers / Alcalde Guillermo Serrano
Ayudante de dirección Fran Guinot / Daniel Santos
Fotografía Chicho
Música Janácek/Vasco
Iluminación Miguel Ángel Camacho
Escenografía Carolina González
Vestuario Lorenzo Caprile

Versión Yolanda Pallín

Comunicación Josi Cortes
Producción y distribución Miguel Ángel Alcántara

Fechas: Del 1 de diciembre de 2016 al 15 de enero de 2017
Lugar: Teatro Español – Sala Principal en Plaza Santa Ana. Calle Príncipe 25
Horarios: De martes a sábado 20h. Domingos 19h.
Precio: Entradas de 5 a 22€. Martes, miércoles y jueves 25% de dto.
Duración: 1 hora 40 minutos. Aprox. (Sin intermedio)

La cocina de la vida

La cocina siempre ha sido un lugar donde se desgranan los sentidos. Se vibra, se aprende, se sufre a veces. También hay ilusión. Emoción. Imaginación. Todo eso y mucho más es lo que nos propone Sergio Peris-Mencheta (Madrid, 1975) en su montaje de este excelente texto del autor inglés Arnold Wesker (Londres, 1932-2016).

Como si de unos títeres manejados a través de sus hilos, se nos presenta un elenco de 26 actores (2 más que se mencionan pero no están en escena). 26 almas. 26 seres humanos que, a través de una intensísima jornada laboral, desmenuzan sus sentimientos, sus miedos. Sazonados con pasión, añaden unas pizcas de amor y una cucharada colmada de odio y dolor.

A través de una vista 360º el espectador es testigo y “comensal” de las vidas y miserias de estos personajes que funcionan perfectamente como un mecanismo de reloj suizo. Una dirección de actores que los lleva al extremo de sus personajes. Descomunal y muy acertado trabajo de Peris-Mencheta que coordina un elenco donde todos y todas, sin excepción, brillan.

En una cocina perfectamente equipada y sin alimentos reales (sí olores que el espectador descubrirá a medida que avanza la jornada laboral), los actores y actrices realizan unos movimientos perfectos haciendo partícipe al público de su tarea como camareros/as, cocineros, reposteros o pinches.910_dsc1109-690x460

Bajo estas líneas, una imagen de los ensayos de “La Cocina”. Foto: http://www.barcopirata.org

Una escenografía muy completa y realista. Destacan además el vestuario, peluquería y maquillaje; natural y sencillo. Siempre sin esconder el toque personal de cada actor o actriz.

Muy trabajados los acentos de cada personaje. Resulta paradógico (y no sin intención), pues el elenco procede de diferentes provincias españolas. Se respira esfuerzo, mucho trabajo, compañerismo y solidaridad entre todos. Se nota todo el trabajo previo de ensayos, de disfrute, de sensaciones que debieron salir de aquellos. Así lo percibe el espectador.

El amor, el odio, la guerra, o el dolor emocional que se muestran, hacen a los hombres y mujeres que trabajan en el restaurante de Marango, vulnerables. Son piezas del puzzle de esta sociedad donde la violencia, las consecuencias de las contiendas, las malas políticas de  los gobiernos, el poder y la ambición de los gobernantes les han llevado a vivir arrastrados por la corriente mientras esperan una revolución o hacen la suya propia. Porque el ser humano es solo eso, humano.

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Foto cartel: Centro Dramático Nacional.

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Reparto: Silvia Abascal, Roberto Álvarez, Fátima Baeza, Aitor Beltrán, Almudena Cid, Víctor Duplá, Patxi Freytez, Javivi Gil, José Gimeno, Ricardo Gómez, Pepe Lorente, Óscar Martínez, Natalia Mateo, Xabier Murúa, Berta Ojea, Diana Palazón, Ignacio Rengel, Xenia Reguant, Nacho Rubio, Alejo Sauras, Marta Solaz, Romans Suárez-Pazos, Mario Tardón, Javier Tolosa, Carmen del Valle, Luis Zahera
Autor: Arnold Wesker
Versión y dirección: Sergio Peris-Mencheta
Escenografía: Curt Allen Wilmer
Vestuario: Elda Noriega
Iluminación: Valentín Álvarez
Movimiento escénico: Chevi Muraday
Espacio sonoro: Pablo Martín-Jones

Cartel: ByG/Isidro Ferrer

Fotos: marcosGpunto

Vídeo: Paz Producciones

Producción: Centro Dramático Nacional y Barco Pirata Producciones
Fechas y horarios: Del 18 de noviembre al 30 de diciembre
de martes a sábado 20:30 horas y domingo 19:30 horas en el TEATRO VALLE-INCLÁN

El hombre tranquilo

A veces, cuando ya no puedes más, cuando el dolor es insoportable o la vida no da tregua estallas. La vida que antes conocías ha volado en pedazos y entonces te preguntas, ¿y ahora qué? De esta premisa, que se torna en venganza, parte la ópera prima como director del actor Raúl Arévalo (Madrid, 1979).tpli_final_cartel_300x445

“Tarde para la Ira” es un thriller que afronta temas como la venganza, el dolor, la familia, la lealtad. Rodada en gran parte en su localidad natal (Móstoles, Madrid) entre otras zonas; nos muestra a un protagonista taciturno, paciente, con mirada perdida y atrapado en una soledad y un dolor que hielan el alma. Interpretado magistralmente por el siempre resuelto Antonio de la Torre (Málaga, 1968), cuenta la historia de Curro, encarnado por un estupendo Luis Callejo, (Segovia, 1970) que acaba de salir de prisión tras haber estado encerrado ocho años debido a su participación en el atraco de una joyería. Ahora solo piensa en iniciar una nueva vida junto a su familia, pero por culpa de una situación inesperada descubrirá que no será tan fácil como pensaba. Tras su encuentro con José (de La Torre), un desconocido que le llevará a emprender un insólito viaje donde tendrán que enfrentarse juntos a los fantasmas de su pasado.

Con esta prometedora sinopsis, el ahora director de pleno derecho Raúl Arévalo, nos lleva por el más puro cine negro, el thriller o incluso el “Spaguetti Western”. Primerísimos planos de miradas agónicas, de miedo, de terror, de tristeza al más puro estilo de Sergio Leone o de filmes de los ’70.  Es puro cine. Secuencias que dejan sin aliento. Callejo y de La Torre se ensamblan perfectamente como el engranaje de un gran mecanismo. Sin margen de error. No debemos olvidar a una brillante Ruth Díaz (ganadora del premio a la mejor actriz en el Festival de Venecia 2016, sección Orizzonti) que compone un personaje redondo con sus gestos de apatía, angustia, conformismo y esa mirada. Esa mirada.

Arévalo, logra con su primer filme como director, contar lo que verdaderamente quiere contar. Ni más ni menos. Sabe lo que quiere y lo consigue. “Encierra” a sus personajes en un ambiente sucio y vicioso. El desasosiego y la tensión están presentes en cada fotograma. Sin duda es una de las agradables sorpresas de este año. Esto no ha hecho más que empezar.

Foto de cartel: lacanicafilms.com

FICHA ARTÍSTICA

Antonio de la Torre
Luis Callejo
Ruth Díaz
Raúl Jiménez
Manolo Solo
Font García

FICHA TÉCNICA

Director: RAÚL ARÉVALO
Productora: BEATRIZ BODEGAS
Guión: RAÚL ARÉVALO y DAVID PULIDO
Director de Fotografía: ARNAU VALLS
Música: LUCIO GODOY
Diseño de Producción: ANTÓN LAGUNA
Director de Producción: SERGIO DÍAZ BERMEJO
Montaje: ANGEL HERNÁNDEZ ZOIDO
Diseño de Vestuario: CRISTINA RODRIGUEZ y ALBERTO VALCÁRCEL
Maquillaje y Peluquería: ESTHER GUILLEM y PILUCA GUILLEM
Sonido: TAMARA ARÉVALO

Una producción de LA CANICA FILMS y AGOSTO LA PELICULA A.I.E.
Con la participación de TVE, MOVISTAR + EN ASOCIACIÓN CON FILM FACTORY
y PALOMAR SPA
Con la ayuda de AUDIOVISUAL S.G.R.

En tiempos de amor y desamor

El amor es un profundo sentimiento que conecta, pero… ¿existe el amor para toda la vida? El amor, ¿es sólo química o algo más? ¿mueve el mundo o solo es un cliché propio la sociedad de consumo en la que vivimos?

El nuevo espectáculo de actor, monologuista, músico y showman Alex O’Dogherty (San Fernando, Cádiz,; 1973) que recibe el título de “El Amor pa’ na'” (actualmente en gira) es un compendio de monólogos de humor sobre el amor y el desamor del personaje que interpreta, pues él mismo aclara que “no es autobiográfico”, canciones, reflexión y todo aderezado con la interacción y colaboración del público asistente que se entrega sin miramientos.

Es un viaje por el significado del amor alejado de lo puramente romántico que nos tiene acostumbrado el cine. Es irreverente, canalla, gamberro y muy divertido. Sin revelar nada solo podemos asegurar que las risas (y la reflexión) están aseguradas. O’Dogherty nunca deja indiferente a nadie. En su mundo particular cuando entras, lo haces hasta dentro, sin mirar atrás.

Muy recomendable para ir en pareja que te hará replantearte algunas cuestiones, solo/a para reír y disfrutar o con amigos para aclamar a coro “a mí también me ha pasado”. Todos amamos o hemos amado, todos hemos sufrido por amor… pero muy pocos se han reído de ello como Alex O’Dogherty. Un decorado sencillo pero efectivo recibe al espectador con la llaves del corazón, el de cualquiera de los presentes. Posteriormente, otro corazón que ocupa el centro de la pista es “apuñalado” con objetos significativos que el público va descubriendo a lo largo de la historia que se relata. Entrelazando adecuadamente monólogos y canciones como en su anterior espectáculo (“Mi imaginación y yo” con La Bizarrería que es brillante a ojos de quien escribe), lleva al espectador por las fases del amor; ese sentimiento tan contradictorio. Pero al final lo verdaderamente importante es el amor por uno mismo y por  los que te rodean. Va más allá del amor romántico. Porque, como bien dice el artista gaditano al final de la función sobre el personaje, es “maravillosamente libre”.

 

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24568185721_3db3df436c_o-2Fotos: http://www.flickr.com/photos/alexodogherty/

Consultar fechas de la gira de “El Amor es pa’ na”  y otros espectáculos en la web del artista: http://www.alexodogherty.com

Ante tus ojos

Paseando por Madrid te cruzas con mucha gente. Personas y personajes. Personas que vienen y van, a cámara lenta, como si fuera una película experimental. Personas que miran, sueñan, buscan, rebuscan. Y los personajes, ¡qué os voy a contar! Los personajes son un atractivo más de la ciudad. De Madrid y de cualquier otra gran ciudad. Los personajes que habitan en la gran ciudad no tienen “biblia” (los compañeros guionistas lo entenderán). Viven en el presente permanentemente. Unos, artistas sin estrella, te muestran lo mejor de ellos mismos en El Retiro, la Plaza de Lavapiés o en la misma Puerta del Sol. No sabes nada de sus vidas, ellos de la tuya tampoco. ¿O sí?

Hace un tiempo, cerca de la Plaza de Oriente en Madrid, mientras escribía situaciones e hilaba personajes, alguien se acercó a mí (pensaba que era un turista para preguntarme una calle o la ubicación de algún lugar) y empieza, no solo a contarme parte de su vida (casualmente decía ser un actor sin suerte) sino que comenzó a relatarme parte de mi vida profesional. Y a cuadros me quedé, claro. No voy a dar detalles de la conversación pero solo puedo decir que aluciné. No soy una profesional relevante, ni mucho menos, pero hago lo que puedo y procuro no estar sin hacer nada aunque pase malas épocas profesionales, de ahí mi sorpresa ante tal seguimiento como si yo fuera una “influencer”.

Existen otros personajes impregnados en el paisaje que hacen de las ciudades unos lugares cálidos, con carácter e identidad propia. Sienten y se expresan con lo que tienen a su alcance: desde su propio “atrezzo” hasta el mobiliario urbano que hacen suyo por un momento. Todos y todas con historias detrás. Límites, sentimientos, momentos, instantes. La “mochila vital” les pesa pero siempre la comparten con todos nosotros. Gracias a todos y todas los que enriquecen las ciudades con su talento para sacarnos una sonrisa, hacernos pensar o simplemente pasar un buen rato. Y todo esto esto ocurre en la calle. En tu barrio, en la zona donde sales con tus amigos o al lado del trabajo. La calle, siempre fue la verdadera universidad, como muchos y muchas predican.

 

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Panorámica de la Plaza de Oriente en Madrid (España)

Fuente: http://www.madridsensations.com

Letra pequeña

Durante estos meses he estado haciendo muchas cosas. He conocido gente nueva, otras personas, por razones que aún desconozco, han decidido desaparecer y evaporarse de mi vida, quizás era el destino. Nunca lo sabré.

Además he visto mucho teatro, cine, arte. He aprendido de tanta gente… También he aprendido de mí misma, una vez más. He aprendido a identificar a las personas que merecen la pena, las situaciones, los momentos… la vida hay que exprimirla pero con ganas. Es en este punto donde me encuentro ahora. Leyendo la letra pequeña del contrato de lo que significa vivir. Vivir es, es, es… pues no sé. Aún me queda el resto de mi vida para comprobarlo.

De entre todas las cosas que me dan la vida, una de ellas es la lectura y la escritura. Este año se cumplen ochenta años del vil asesinato de uno de nuestros poetas más carismáticos: Federico García Lorca. Él sí sabía muy bien en que consistía la letra pequeña.  Para no dejar de olvidarle, a continuación reproduzco uno de los muchos poemas que me gustan de Federico. ¡Disfrutadlo! ¡Nos volvemos a leer muy pronto!

 

ROMANCE DE LA LUNA

a Conchita García Lorca

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.
Federico García Lorca, 1928

 

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El vuelo de la mariposa

Las personas que tendemos a ilusionamos por todo pero luego todo nos sale mal somos unas petardas. Sí, lo confieso. Soy una petarda. Una petarda que ríe por casi todo, llora en solitario o con exquisitos cómplices a los que les debo mucho. Ellas/os saben quienes son. Unos, aunque los vea poco, están muy presentes, pues el contacto es casi permanente, así que no tengo queja. Otros ya no están en este mundo, pero mediante el deslizar de mis palabras en mis cuadernos privados aún les siento conmigo. Como el delicado y ligero vuelo de una mariposa: palabras sigilosas, bellas, suaves, palabras que rompen o brillan.

Debo decir a mi favor que me declaro petarda pero no soy una “loca del coño”. Que tenéis los conceptos muy confundidos queridos y queridas. Sí, vosotros. Que os creéis mejor que nadie porque no exteriorizáis vuestros sentimientos y os dedicáis a engañaros a vosotros mismos con que todo es “happy” y “supermegaguay” con vuestras publicaciones en redes sociales o vuestras “historietas” que no se las cree ni la madre que os parió. ¡Frivolidades a mí!!! ¡Ja! Pues no. La vida tiene sus cosas calificadas aproximadamente así: buenas, muy buenas, fantásticas, una mierda, una puta mierda o un infierno.

Como un gusano a punto de deshacerse de su capullo para dar paso a la mariposa que florece. Como el vuelo de una mariposa. Las personas petardas también disfrutamos de las cosas más sencillas y valoramos cosas que no todos/as sois capaces de ver, obtusos y obtusas “of my heart”.

Como si de un videojuego se tratara, las piezas caen, las saltas, o se destruyen (Por cierto Felicidades Super Mario! Qué buenos ratos de niños!). Pues esa es la vida de una petarda. Obstáculos, gente tóxica y con mucho morro, dolor y risas. Como la de todo el mundo, vamos. Pero también somos muy nuestros, así que no nos pasemos tampoco; que a veces estamos para que nos den de comer a parte.

Pero pecamos de ingenuos, sensibles y darlo todo con otros especímenes humanos que no lo merecen. Y… hostia va, hostia viene. Y aquí seguimos.  Siempre en lucha, siempre en guardia. Siempre atentos petardas y petardos del mundo, como el vuelo de la mariposa de mi ventana.

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Foto: http://www.ecoosfera.com