VIDA-DOLOR-VIDA

Juan, con apenas 10 años no sabía el significado real de la vida hasta que vio, de cerca, la cara de la muerte.

Toda la familia estaba nerviosa, caminando de un lado a otro, de forma titubeante, por los fríos y despejados pasillos del hospital.

Juan no sabía muy bien lo que pasaba, estaba sentado en la sala de espera tomándose un zumo. Miraba a sus padres. Estaba asustado. Miraba a su alrededor, todos decían “de esta noche no pasa”. ¿Por qué no?, se preguntaba Juan.

Cuando vio salir de la habitación a Jorge, amigo de su tío Manuel, con gesto desencajado y los ojos llorosos… Juan comprendió que algo no iba bien.

Todo el mundo se lamentaba: “porqué a él, era tan joven…” incluso Jorge se lamentó de no haber sido él.

Juan vio su oportunidad de enterarse de lo ocurido al ver la puerta entornada y entonces entró. Sin entender porqué, a su tío Manuel le había cambiado el aspecto. Estaba muy delgado y tenía la cara llena de pequeñas heridas rojas, como si fueran granitos. Estaba tumbado en la cama y conectado a diversos aparatos. Parecía estar dormido.

Al salir, sin que nadie se percatara, Juan le dijo a su padre que no se preocupara, qué sólo estaba dormido, qué luego se despertaría. Su padre y su madre sonrieron levemente. El estado de nerviosismo y desesperación era latente. Y es que a finales de los ochenta la mayor epidemia de carácter mundial aún sigue causando la muerte de miles de personas al año.

En ese momento Juan empezó a recordar las películas de su tío Manuel. Siempre con la cámara a cuestas, grabando todo lo que le interesaba: desde la visión de cualquier barrio madrileño hasta el retrato más fiel de la sociedad de la época.

Jorge no encontraba consolación alguna mientras veía a su compañero consumirse de manera tan cruel. La alegría que le caracterizaba se iba pudriendo como su cuerpo, poco a poco, por culpa de un virus del que apenas se sabía nada.

El desgaste es tan rápido que apenas puedes reaccionar ante tal situación. A medida que la enfermedad avanza se va quedando sin fuerzas. La tos es tan fuerte, que casi ahoga. Llega a un punto en que hasta las piernas le fallan y ya no puede dar un paso.

La vida de Manuel se acabó igual que sus películas. Escena fina-fundido a negro. Pero esta vez, ni siquiera aparecían los títulos de crçedito: tan sólo la muerte.

Jorge siempre se lamentó por lo ocurrido. Quizás fuera por el desconocimiento de la enfermedad o por el miedo ante una inminente muerte que era inevitable; puesto que en ese momento se carecían de medicación suficiente y necesaria para retrasar la enfermedad y mejorar la calidad de vida.

Más de dos décadas después, Juan sueña con que algún día se encuentre la vacuna que cure a millones de personas en todo el mundo (evitando así la ingesta continua de numerosas pasillas) para que la película acabe con un buen final.

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One thought on “VIDA-DOLOR-VIDA

  1. Gracias Panambí!!!!!!!

    Lo escribí hace mucho tiempo y no sabía si incluírlo en el blog… pero tus sensaciones me dicen que no me he equivocado! Gracias mil por seguirme!

    Un beso y un abrazo enormes!!

    Ariadna

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