Con cada adiós

Tras el éxito transformado en masivas visitas a su anterior texto “Ahora”, vuelve  una pequeña segunda parte pero que dice mucho. Contenido que personalmente suscribo. Palabra por palabra. Gracias amigo! ; )

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma. Y uno aprende que el amor no significa recostarse y una compañía no significa seguridad. Y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas. Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para hacer planes… y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Así es que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende… y con cada adiós uno aprende.
Texto: P. C.
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