Si yo fuera otra

Cuando su olor se mezcló con el mío, entre sábanas y risas, pensé que ahí había terminado todo. Pero no acerté. Solo acababa de empezar. La atracción, la pasión y el dolor. Tríada diabólica.
A partir de ahí solo hay confusión y recuerdos borrosos. Del más bonito de los momentos, como sentirse una mujer amada. Simplemente una mujer. Sin carencias ni defectos. Sin importar el exterior ni el qué dirán. El momento, el instante. Un todo.

¿Simple atracción? Amistad en un sentido bastante ambiguo. Dulces momentos que se extendieron en el tiempo. Ahora solo siento frío, dolor. Nada de rencor. No entiendo nada. Mi cabeza amontona pensamientos desordenados. No me alcanza el entendimiento para tanta indiferencia. De la exquisitez al “ofertón”. Sin acabar de creerme una princesa (aunque si hubiera un príncipe que no paraba de insistir en hacerme creer tal nombramiento) pasé de sentirme viva a no ser nada. Algo insignificante. Nada. Nadie.

Tampoco ha cambiado nada. Siempre me he sentido una don nadie. No afecta hasta que de la noche a la mañana te cambian los esquemas almacenados en tu cerebro desde niña por otro propio de una mujer adulta que merece una oportunidad en la vida.

Sentirme humillada como en época de instituto remueve angustias pasadas y borradas de mi disco duro con fuego. Pero la inseguridad, que por un tiempo se volvió seguridad, reaparece, como humedades en una habitación. Aún sin comprender dicho trato indiferente, mi vida se convierte en un valle de promesas incumplidas, consecuencias difíciles, temores…

Y por omitir al lector situaciones demasiados explícitas, lo dejo aquí.

Así que, príncipe: Búscame en la luna.

Foto: http://www.themoviedb.org

ET

Ficción… ¿¿En acción??

Me duele mucho tener que escribir esto porque creo en la creatividad española, en que se pueden hacer buenos productos compitiendo con los más grandes de las majors americanas o europeas. No ha sido esta la ocasión.
Si ya es una tortura que los programadores de las cadenas “echen un pulso” al espectador, más irritante resulta la horrorosa expresión: “Es una serie española, seguro que es mala”. Las series no son buenas o malas por ser españolas, sino por un trabajo bien hecho o no. Intervienen muchos factores.

ALATRISTE

Basada en los famosos Best-Sellers de “El Capitán Alatriste” creados por el periodista y escritor Arturo Pérez- Reverte, es aún inferior a su adaptación cinematográfica (“Alatriste”,2006. Dir:Agustín Díaz Yanes).
Varios puntos negativos estropean lo que prometía ser una superproducción rodada en unos grandes estudios rusos.
Desde el vestuario y el atrezzo, pese a tener el doble de presupuesto que otras series de época como la excelente “Isabel”, o la dirección de arte. ¿En que libro de historia explica que Madrid en el siglo XVII era taaan limpio? Iluminación con halógenos muy potentes que parecen sacados del ballet ruso, en vez de una luz oscura, profunda y “sucia” propia de la época.
Montaje caótico que “marea” al espectador”, la mayor parte del tiempo no se sabe lo que pasa y porqué pasa.

El casting español es lo único que se salva. A continuación lo más destacable:
Aitor Luna está de diez. Sombrío, pausado, silencioso y chulesco.
Miguel Hermoso es el cuasiperfecto Quevedo. Único. Con personalidad arrolladora y su propio sello.

Al margen quedan esas supuestas mancebas y actrices rusas típicas de la España del siglo XVII; lo sentimos, pero el espectador no es tonto.

La lista de errores es larga pero dejemos aquí, por ahora.

Foto: http://www.telecinco.es Unknown

ALGO QUE CELEBRAR

Al margen de la polémica levantada entre creadores de series de cadenas nacionales, “Algo que Celebrar”, creada por Mariano Baselga, va en la línea de otras de sus creaciones. Eso sí, está vez con muchos homenajes a la película “La gran Familia Española” (2013, Daniel Sánchez Arévalo). Desde el tono divertido, aunque sin la ´sátira del film, hasta planos idénticos (montaje incluído). Por no hablar de la “prima de la familia”, que es la misma!! (interpretada por Alicia Rubio). ¿Dónde está lo nuevo, lo sorprendente? Simplemente no existe.

El gran acierto es el casting. Actores excelentes para una producción media que no innova en absoluto y cae en el “gag” fácil.

Humor sencillo, al menos cumple su objetivo, que no es más que entretener. Pura y llanamente. No alberga pretensiones. Serie pequeña que no promete, a priori, mucha continuidad. Aunque, eso, como siempre, lo decide la audiencia.

Foto: http://www.antena3.com Unknown-1

Enlaces de vida

Como ávida lectora entré en aquella librería como quien entra en una fiesta sin ser invitado. Con precaución, eché un vistazo a las novedades y, de repente, ¡allí estaba! Me estaba esperando iluminado bajo los focos de mi imaginación: “El jardín de la memoria” de Lea Vélez (Madrid, 1970)

Apurando cada página me voy dando cuenta de que es una historia de amor. Puro y sincero. Sin rasgaduras. Pero también una historia de dolor. La fragilidad y el valor de tres historias reales encadenadas que nos “curan” del miedo a la muerte. La autora, expresa sus más sinceros sentimientos hacia los últimos momentos de su marido, su compañero, su alma vital. A través de recuerdos familiares y hechos históricos que forman parte de la Historia de la humanidad (dejamos que el lector lo vaya descubriendo), nos enseña la convivencia, las risas, las lágrimas; en definitiva: su vida cotidiana extraída de su memoria.

Con una prosa de fácil lectura, introduce al lector en su intimidad. En su terapia. En su vida en pareja. Desde el primer beso hasta el fin. Lágrimas brotan sobre quien escribe por el realismo absoluto que denota cada letra, sílaba, palabra o frase. Un trabajo documental (literal) que bucea en recuerdos, escogiendo con mimo pero sin omitir nada. Vélez le planta cara a la muerte: ¡Aquí estoy! dicen sus palabras entre silencios. Preparada para su nuevo estado civil no escatima en detalles, mimos, sonrisas. En definitiva: verdad. Sólo eso hace que el lector interactue con ella. No hace falta nada más. Sencillez, verdad y amor en cada coma.

Quien escribe no va a negar lágrimas durante su lectura, tal vez por casos cercanos o por no saber enfrentarlos con valor como la autora. Solo cabe recordar que merece todos y cada uno de los reconocimientos literarios que reciba por la calidad, la sencillez, la ausencia de tabúes, la libertad y la entrega por contar, como la propia autora dice: ” Tres años después de aquel otoño extraordinario, me siento plena, sabiendo que ganamos y que había que contarlo. Para demostrar lo que digo, aquí está nuestra historia.”

Solo puedo añadir: Gracias Lea.

2014093012560540940

Foto portada: http://www.casadellibro.es