B&B o el mito vampírico

La cultura popular siempre ha estado al servicio de las leyendas. De los seres extraordinarios, de los mitos, de los monstruos, de los vampiros. Desde Bram Stoker hasta Anne Rice (obviamos aquí a Stephenie Meyer, creadora de la saga “Crepúsculo”; pues a juicio de quien escribe no merece estar en el podio de los grandes cronistas vampíricos).

Hoy es una noche muy especial para Anna. Ha preparado una fiesta para celebrar el cumpleaños de su hermano Víctor. Esta noche cumple 300 años. Así arranca B&B. Con esta premisa los actores, cuyo vínculo se confunde hasta ya avanzado el texto, nos lleva al mundo de estos hermanos. Hermanos, sí, pero con una tensión sexual que no esconden. A veces la sugieren, pero solo a veces. Siempre echando un pulso.

Los actores Álvaro Lafora y Úrsula Gutiérrez dan vida a Víctor y Anna. Pese a compartir nombre, nada tienen que ver con el conocido dúo musical. Pareja sensual, especialmente ella, una fuerza de la naturaleza hecha vampiresa. Él, para huir de lo fácil, cambia su registro de voz, comparable quizás a personajes catódicos de sobra conocidos que no vamos a comentar aquí. De temple serio y recto intenta llevar por el buen camino a su hermana, tarea del espectador es saber si lo conseguirá o no.

Actores bien compenetrados que se llevan el uno al otro. De la mano, sin titubear. Siempre bajo la batuta de Ainhoa Menéndez, autora del texto y directora del mismo.

Escenografía pobre que puede confundir al espectador con respecto a los anhelos y miedos de los personajes. Escenario nada opaco que deja salir todo ruido existente. Desde los pasos de los actores hasta el crujir de una mesa.

Producto considerable pero abierto a reformas. Es un buen germen de un futuro a grandes salas y un texto de mayor duración y con mayor contenido.

Ficha Artística:
Reparto: Álvaro Lafora y Úrsula Gutiérrez
Texto y dirección: Ainhoa Menéndez

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Álvaro Lafora es Víctor

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Úrsula Guitérrez es Anna

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SICARIVS: La noche y el silencio

Cuando te das cuenta que viven como tú y como yo. Qué puede vivir en tu barrio, comprar en la panadería de la esquina…¡Mira a tu espalda! Siempre está ahí. Una voz grave, una mirada heladora, una sombra en la noche. Esa es una de las premisas de “Sicarivs:La noche y el Silencio” (Javier Muñoz, 2014).

La cinta, con una escasa distribución en salas, conquista a los espectadores que aplauden el thriller combinado con cine negro. Javier Muñoz, conocido por su faceta de guionista [“La semana que viene sin falta” (2006), “Atasco en la nacional” (2007)]; debuta como director, con guión propio, cuya historia atrapa desde la primera palabra pronunciada por su protagonista.

Sicarivs aparentemente es una película de género más. Pero ésta va más allá. Un sicario recibe el encargo de matar a una mujer. Pero lo que parece un trabajo más se acaba complicando cuando está a punto de ejecutarla y no lo hace. Este será el comienzo de una carreara contrarreloj para acabar con todos aquellos que le han contratado, pues en su profesión quien no cumple con su deber, está muerto. Uno tras otro va acabando con sus objetivos sin ningún tipo de piedad. Sólo al final de la película entendemos porqué no lo hizo.
“Sicarivs: la noche y el silencio” ahonda en la sociedad actual en la que vivimos. Dinero, poder, corrupción desde varios ámbitos profesionales: desde los políticos, hasta policías, abogados, periodistas… Una ciudadanía viciada que no se da cuenta de lo que ocurre a su alrededor. O no quiere verlo.

Víctor Clavijo borda este protagonista, frío, meticuloso y eficaz que hace cómplice al espectador de su manera de vivir. Es “el papel”. El actor algecirense nació para este personaje que le estuvo esperando en la mente de su creador. Con una mirada penetrante, una de sus grandes bazas, su voz, la tranquilidad con que ejecuta cada acción, la tensión que transmite cada segundo de metraje; hacen de este sicario una más que probable nominación al Goya 2016, además de otros premios de prestigio. Y sino, al tiempo.

Asimismo, le acompañan en esta noche de supervivencia un excelente desfile de secundarios, como Pedro Casablanc, Sebastián Haro, Israel Elejalde, Roger Pera, Chete Lera, Alejandra Lorente, Nahia Laiz, Carlos Olalla, Xisco Segura, Anibal Soto, Diego Villena, Fernando Gil o Montse Plá, entre otros.

Esta historia de género negro bebe de claras influencias del mejor Scorsese. La sugerente fotografía de Javier Cerdá, ayuda a ello. El diseño de producción es excelente. Muy cuidado, cocinado a fuego lento pero con estados verosímiles, y que, junto al vestuario de Angela Ortuño Ibañez y el maquillaje de Marta Arce Temple, convierten un ser despreciable (en apariencia) en una delicia estética y visual.

En conjunto, solo cabe una frase lapidaria que dice el protagonista: “solamente los listos sobreviven”. Javier Muñoz y todo su equipo lo saben.

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Cuando la comedia alcanza el esperpento

“Una Extraña Comedia” de Darío Paso-Jardiel es totalmente delirante. Surrealismo a chorros. Y es que el actor y director madrileño, tiene una varita mágica para el humor.

Partiendo de la premisa de dos humanos (1 y 2, según reza el programa de la obra), se desarrollan una serie de acontecimientos a cada cual más loco e inverosímil que el anterior pero que se resuelven con maestría de equipo. La vis cómica sutil de los actores protagonistas (Marta Eguilior y Tato Loché) conecta al instante con el espectador. Dos desconocidos, dos hermanos que nunca antes se habían visto, un asesinato y un pavo finés. No desvelo más porque imploro al espectador a que acuda a La Casa de la Portera, escenario que ayuda a integrarse en la historia hasta adentro.

Los actores simplemente están inmensos. Facilidad pasmosa con sus cambios de estado de ánimo. Como dice una compañera actriz, “desde dentro”. Oscuros, pero inteligentes. Divertidos pero con cierto patetismo. Brillantes. Asombrosa maestría de miradas, complicidad y control de movimientos. El texto, plagado de referencias literarias o cinematográficas donde reconocemos algunos de los gustos del autor y director; introduce al espectador en un mundo diferente, donde todo puede pasar. Todo parece imprevisible pero en realidad está todo medido al milímetro. Y es que en un pequeño espacio donde se puede notar la respiración de los protagonistas y cuya particular decoración es una protagonista más de la obra, el espectador empatiza con ambos humanos.

Pero todo esto no resultaría tal sin un trabajo de equipo que actúa como un ensamblaje perfecto. Actores, texto y director son todo uno. Son un universo propio. Porque es “una comedia psicopática”. Porque es diversión, porque enseña al espectador cultura a través del surrealismo y el humor. Porque son simplemente cuasiperfectos y “pluscuamperfectamente” divertidos. Pura comedia negra.

“UNA EXTRAÑA COMEDIA”
SÁBADO 21h. – 15€

Escritor y director: Darío Paso-Jardiel
Intérpretes: Marta Eguilior y Tato Loché.
La CASA de la PORTERA
Teléfono de reservas 649397571 (de 11h a 14h y de 17h a 20h) o en entradasymas.com

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Anthony Blake “demodé”

El conocido ilusionista Anthony Blake llega a la cartelera teatral madrileña con un musical hecho solo con marketing. Él es la marca. Hecho para él… pero ¿y el público?

Lo que inicialmente se vende como “Jekyll & Hyde el musical” es una patraña. No es un musical. Es un espectáculo (por decir algo) de magia con música y con “rayos láser” pero sin Jedis. Bueno sí. Las Jedis son sus tres azafatas/colaboradoras. Actrices, bailarinas, cantantes. Y lo que ellas quieran. Ellas son el verdadero espectáculo: Anais Sancruz, Nayra Petrini y la brillante Clara Alvarado. Defienden su trabajo, salvan “El musical”.

Un esperpento, éste, cargado de trucos casposos de la tele de los ’90, cuando Blake salía hasta en la sopa.
No existe conexión ninguna entre guión (perdón! ¿He dicho guión?, disculpad, “no hay”!) y números musicales. Blake no tiene complicidad con sus colaboradoras. Va por libre, mientras ellas son una piña. Un equipo.

Un diseño de producción mediocre que no está a la altura del teatro Nuevo Apolo de Madrid. Cutre, facilón, sin sentido en la mayoría de las ocasiones. Una iluminación que ciega al respetable. El sonido con mucho ruido, apenas se aprecia el texto. No así, las canciones. Chorros de voz inundan un teatro que vibra con tres cantantes, tres bailarinas, tres actrices. Tres stars.
Las verdaderas estrellas son sus azafatas. Voces de escándalo, talento desbordante que aportan a los delirios de grandeza del personaje de Blake. No las pierdan de vista. Tienen mucho futuro y darán mucho que hablar. Solo por verlas a ellas merece la pena asistir.

Duele escribir esto cuando el director de dicha “paranoia” es ni más ni menos que Ricard Reguant. Una decepción para quien escribe. ¿Donde quedaron sus obras vistosas y de calidad? No vamos a entrar en polémicas. No es el lugar ni el momento.

Desde estas líneas solo puedo pedir a gritos: Productores teatrales de España!!! Contraten al futuro del teatro! Anais, Nayra y Clara lo merecen!!! Apuesto por teatro clásico como “Las Troyanas” o lo más contemporáneo como “Las Criadas”, pasando por Lorca y su Bernarda Alba. Queda dicho.

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA: Blake-411x591
Anthony Blake es JEKYLL y también es HYDE
Cantantes, bailarinas y actrices: Anais Sancruz, Nayra Petrini y Clara Alvarado
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Director: Ricard Reguant
Música: F. Illán y A. Moraga
Coreografía: Nuria García
Letras canciones: Xenia Reguant
Escenografía: A. Hawork
Iluminación: Daniel Bossio
Vestuario: Juan Ortega
Audiovisuales: RAAPTOR

Fotos Equipo artístico (de arriba a abajo): Anthony Blake, Anais Sancruz, Nayra Petrini, Clara Alvarado.

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