El vuelo de la mariposa

Las personas que tendemos a ilusionamos por todo pero luego todo nos sale mal somos unas petardas. Sí, lo confieso. Soy una petarda. Una petarda que ríe por casi todo, llora en solitario o con exquisitos cómplices a los que les debo mucho. Ellas/os saben quienes son. Unos, aunque los vea poco, están muy presentes, pues el contacto es casi permanente, así que no tengo queja. Otros ya no están en este mundo, pero mediante el deslizar de mis palabras en mis cuadernos privados aún les siento conmigo. Como el delicado y ligero vuelo de una mariposa: palabras sigilosas, bellas, suaves, palabras que rompen o brillan.

Debo decir a mi favor que me declaro petarda pero no soy una “loca del coño”. Que tenéis los conceptos muy confundidos queridos y queridas. Sí, vosotros. Que os creéis mejor que nadie porque no exteriorizáis vuestros sentimientos y os dedicáis a engañaros a vosotros mismos con que todo es “happy” y “supermegaguay” con vuestras publicaciones en redes sociales o vuestras “historietas” que no se las cree ni la madre que os parió. ¡Frivolidades a mí!!! ¡Ja! Pues no. La vida tiene sus cosas calificadas aproximadamente así: buenas, muy buenas, fantásticas, una mierda, una puta mierda o un infierno.

Como un gusano a punto de deshacerse de su capullo para dar paso a la mariposa que florece. Como el vuelo de una mariposa. Las personas petardas también disfrutamos de las cosas más sencillas y valoramos cosas que no todos/as sois capaces de ver, obtusos y obtusas “of my heart”.

Como si de un videojuego se tratara, las piezas caen, las saltas, o se destruyen (Por cierto Felicidades Super Mario! Qué buenos ratos de niños!). Pues esa es la vida de una petarda. Obstáculos, gente tóxica y con mucho morro, dolor y risas. Como la de todo el mundo, vamos. Pero también somos muy nuestros, así que no nos pasemos tampoco; que a veces estamos para que nos den de comer a parte.

Pero pecamos de ingenuos, sensibles y darlo todo con otros especímenes humanos que no lo merecen. Y… hostia va, hostia viene. Y aquí seguimos.  Siempre en lucha, siempre en guardia. Siempre atentos petardas y petardos del mundo, como el vuelo de la mariposa de mi ventana.

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Foto: http://www.ecoosfera.com

Hubo un Imperio…

Muchos esperábamos con ganas la ansiada (inmediato y estratégico estreno por parte de TVE) llegada de “Carlos Rey Emperador” a la Corte de Castilla y a todos nuestro hogares.

El piloto tiene muchos peros y algún acierto. Audiovisualmente es un producto sin pegas, de factura impecable con el sello inconfundible de Diagonal y otras producciones que le preceden a ésta. Una fotografía poblada de luces y sombras como la época de la que se ocupa la narración del protagonista. Sin renunciar, al igual que en vestuario, peluquería y maquillaje, a la mayor época de todos los tiempos: El Renacimiento.

Lo mejor, junto a algunos integrantes del extensísimo reparto que la conforman, la música. De nuevo Jusid da en la diana. Por sus notas destilan traiciones, batallas, dolor, muerte o amor. Sobresaliente y soberbia.

El guión, de José Luis Martín, está lleno de licencias dramáticas, aunque “se perdonen” producen cierta incredulidad. Se muestra una especie de Juego de Tronos “a la ibérica” que descoloca muchas veces al telespectador. Otra de las incongruencias de esta ficción es la historia de Hernán Cortés, sobra. Aunque paralelamente se desarrolle en la misma época, hace que el espectador pierda el hilo de la historia (y todas sus subtramas) que pretende contar, la historia de un hombre que heredó un Imperio. Una verdadera pena para el actor que lo interpreta, José Luis García Pérez, actor de raza que merece, como Hernán Cortes, una serie propia.

En cuanto al resto del casting, plagado de secundarios de lujo como el inquietante Eusebio Poncela, los soberbios Helio Pedregal o Francesc Orella, junto al siempre acertado Israel Elejalde; destacan de manera muy grata para quien escribe Alfonso Bassave y emociona ver a una espléndida Nathalie Poza y la siempre brillante Susi Sánchez. El protagonista, Álvaro Cervantes, al menos en lo que al primer capítulo respecta, está correcto.

Lógicamente no pretende ser una sucesión de “Isabel”, y menos mal. Porque queda muy muy alejada de lo que fue ese hito televisivo. Es otra cosa. Aún quedan varios episodios y muchísimos secundarios espectaculares de esta serie transmedia que se apunta al carro de las nuevas tecnologías y el marketing como ya hicieron en su día otras producciones de la cadena.  Confiamos en que en capítulos sucesivos vaya a más, al menos le damos un voto de confianza.

FICHA TÉCNICA

Director: Oriol Ferrer, Salvador García Ruiz, Jorge Torregrossa
Guión: José Luis Martín
Música: Federico Jusid
Fotografía: David Azcano

FICHA ARTÍSTICA

Álvaro Cervantes, Blanca Suárez, Alberto San Juan, Alfonso Bassave, Susi Sánchez, Nathalie Poza, Israel Elejalde, Helio Pedregal, Francesc Orella, José Luis García Pérez, Laia Marull, Alicia Borrachero, Víctor Clavijo, Àlex Brendemühl, entre otros.

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Algunos de los protagonistas de la serie “Carlos Rey Emperador” en la presentación en el FestiVal

Foto: laguiatv.abc.es