El hombre tranquilo

A veces, cuando ya no puedes más, cuando el dolor es insoportable o la vida no da tregua estallas. La vida que antes conocías ha volado en pedazos y entonces te preguntas, ¿y ahora qué? De esta premisa, que se torna en venganza, parte la ópera prima como director del actor Raúl Arévalo (Madrid, 1979).tpli_final_cartel_300x445

“Tarde para la Ira” es un thriller que afronta temas como la venganza, el dolor, la familia, la lealtad. Rodada en gran parte en su localidad natal (Móstoles, Madrid) entre otras zonas; nos muestra a un protagonista taciturno, paciente, con mirada perdida y atrapado en una soledad y un dolor que hielan el alma. Interpretado magistralmente por el siempre resuelto Antonio de la Torre (Málaga, 1968), cuenta la historia de Curro, encarnado por un estupendo Luis Callejo, (Segovia, 1970) que acaba de salir de prisión tras haber estado encerrado ocho años debido a su participación en el atraco de una joyería. Ahora solo piensa en iniciar una nueva vida junto a su familia, pero por culpa de una situación inesperada descubrirá que no será tan fácil como pensaba. Tras su encuentro con José (de La Torre), un desconocido que le llevará a emprender un insólito viaje donde tendrán que enfrentarse juntos a los fantasmas de su pasado.

Con esta prometedora sinopsis, el ahora director de pleno derecho Raúl Arévalo, nos lleva por el más puro cine negro, el thriller o incluso el “Spaguetti Western”. Primerísimos planos de miradas agónicas, de miedo, de terror, de tristeza al más puro estilo de Sergio Leone o de filmes de los ’70.  Es puro cine. Secuencias que dejan sin aliento. Callejo y de La Torre se ensamblan perfectamente como el engranaje de un gran mecanismo. Sin margen de error. No debemos olvidar a una brillante Ruth Díaz (ganadora del premio a la mejor actriz en el Festival de Venecia 2016, sección Orizzonti) que compone un personaje redondo con sus gestos de apatía, angustia, conformismo y esa mirada. Esa mirada.

Arévalo, logra con su primer filme como director, contar lo que verdaderamente quiere contar. Ni más ni menos. Sabe lo que quiere y lo consigue. “Encierra” a sus personajes en un ambiente sucio y vicioso. El desasosiego y la tensión están presentes en cada fotograma. Sin duda es una de las agradables sorpresas de este año. Esto no ha hecho más que empezar.

Foto de cartel: lacanicafilms.com

FICHA ARTÍSTICA

Antonio de la Torre
Luis Callejo
Ruth Díaz
Raúl Jiménez
Manolo Solo
Font García

FICHA TÉCNICA

Director: RAÚL ARÉVALO
Productora: BEATRIZ BODEGAS
Guión: RAÚL ARÉVALO y DAVID PULIDO
Director de Fotografía: ARNAU VALLS
Música: LUCIO GODOY
Diseño de Producción: ANTÓN LAGUNA
Director de Producción: SERGIO DÍAZ BERMEJO
Montaje: ANGEL HERNÁNDEZ ZOIDO
Diseño de Vestuario: CRISTINA RODRIGUEZ y ALBERTO VALCÁRCEL
Maquillaje y Peluquería: ESTHER GUILLEM y PILUCA GUILLEM
Sonido: TAMARA ARÉVALO

Una producción de LA CANICA FILMS y AGOSTO LA PELICULA A.I.E.
Con la participación de TVE, MOVISTAR + EN ASOCIACIÓN CON FILM FACTORY
y PALOMAR SPA
Con la ayuda de AUDIOVISUAL S.G.R.

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Los artistas multidisciplinares

Cierro los ojos. Los abro empujada por un fuerte oleaje. No es el oleaje, son tus ojos. Azul cielo, azul talento. Guionista perfeccionista, tímido (en esos aspectos somos muy parecidos) y muy divertido, no solo crea historias. Da vida. Y encima es adorable; hasta cuando quien escriba, atea de convencimiento se vuelva beata hasta las trancas por “exigencias del guión”. “Carmen” nunca te olvidará, ni yo tampoco.

Mientras escribo estas líneas oigo mucho ruido, rock duro, Tarantino, guitarras… Son mi amigo el gran galán, con esas botas de cowboy que le aumentan atractivo (más si cabe!!) pero no le restan ni un ápice de talento, que se lo digan a “los diseñadores” de una empresa de muebles. Atento, confidente, servicial y excelente anfitrión (éstas características totalmente aplicables a la dueña de su corazón, colega de profesión y excelente persona). Junto a él, la mente que nunca descansa. Y es que su ingenio y su buen corazón, le hacen ser, además de creativo y divertido un compañero de lujo. Anima, hace reír y encima cuenta “gossips”. Solo este tipo de personas pueden hacer TODO, ABSOLUTAMENTE TODO, LO QUE SE PROPONGAN. Solo espero estar en su vida para verlo y constatar mis premisas.

De repente el viento trae a alguien que vuela… Bueno no es alguien, es algo. Un tupé. Rubio, de ojos claros, de carácter relajado, aunque a veces parece que salga de una montaña rusa de emociones. Compañero de gran ingenio que siempre supo quitar importancia al caos, que hizo que unas hermanas salidas de una peli ochentera de Almodóvar se quisieran y se odiaran. Siempre pendiente (de sus sentimientos reales y de sus sentimientos en la ficción) de quien escribe, perdida como un “elefante en una cacharrería” en este mundo de los actores y toda esa gente de la que ya no soy fan. Sino de la que siento un profundo respeto por todo lo que hacen.

Alguien abre la puerta. Es el amor de mi vida. Aparece en la estancia con su sexy barba y unas gafas, está más guapo sin ellas, pero ahí no entro. Un abrazo suyo reconforta más que años de “Terapia”. Aunque hubiera sido el psicólogo de mis fantasías de guionista. Dispuesto a todo. Nada le para. Pedazo de hombre. Pedazo de buena persona.

Sin venir a cuento, sale de una estancia que no reconozco otro hombre. Alto, “diseñador de muebles” y “fanático de la Wii”. Es simpático, aunque con un hermano suyo tenga mucha violencia contenida. Me sonríe y me da consejos en otra de mis profesiones: la producción audiovisual. Un buen apoyo con sus aportes. Aún no sé si son aportes calóricos, (por mi parte, claro) él está estupendo.

Por fin llego a mi habitación y me encuentro, entre todas mis freakadas, a “mi chica cobrizo”. Se me agotaron los halagos como persona el día que me hizo recordar mi amada profesión: el periodismo. Aquella mañana de julio me ayudó a descubrir a una persona, un corazón. Una actriz. Una profesional. Sus consejos, junto al hombre de mi vida, me ayudaron a seguir adelante y no abandonar una gran aventura a la primera de cambio. La mejor “artista conceptual medicada” que podría haber en cualquier “Terapia” a la que yo misma hubiese asistido. Simplemente es “lo puto más”.

A su lado, de un lado a otro, y observando todo, como si fuera de Hacienda, solo podía ver unos ojos. Verdes y felinos. Me pregunta por todos mis programas teatrales y mis fotos privadas con grandes de la escena. Ella sueña con subirse al Teatro romano de Mérida. Y lo consigue. Me canta canciones de “la Houston” y de Serrat, una que me revuelve todo, pues fue la favorita de mis padres. Llegará muy lejos. Se va en pleno despegue pero despidiéndose con una sonrisa.

De repente empiezan a entrar dos chicas. Andaluzas y risueñas. COMPAÑERAS y MAESTRAS. En el “acting” y en la vida. Una es un poco “chica”, la otra habla muy rápido y me suena tanto su cara… como si fuera de mi familia. Las dos muy enérgicas, parece que se han escapado de “Jo tía, no te saltes el eje” (Kike Narcea, 2006) pero personas especiales e imaginativas.

No para de entrar gente a mi habitación, y eso que no es tan grande. Así que salgo al pasillo a respirar. Unas palabras en gallego me hacen sonreír. Es “mi pequeña gallega”, preparando un papel. Cariñosa, muy exigente (me atrevería a decir que más que yo) y soñadora. Por favor! No seas como yo y no sufras tanto! Disfruta de lo que más amas y de tu talento. Sigue siendo tú.

Ya llego al final de mi camino, me siento en el sofá del salón. Dos mujeres hablando entre ellas. De “el para qué” y otras cosas que resuenan en mi cabeza. Una de ellas pelirroja y con un acento cordobés inconfundible. la reconozco: es la “Mari”, mi hermana. Bautizada desde ésta bitácora como una fuerza de la naturaleza, es enérgica y muy divertida. No pierde la sonrisa ni haciendo pilates. No sé porqué no cree en ella misma. Es buena en su trabajo y está muy preparada. Odia a una tal Bárbara que no sé quien es… Pero espero que cuando hablen se le pase y cree su propio “Intérprete” como mi admirado Asier Etxeandía. La otra mujer, menuda de cuerpo pero de sonrisa y abrazos sin fin, me recuerda a alguien. Alguien a quien respeto profesionalmente desde 2003 y personalmente desde que la vida nos cruzó. Poco tengo que decir, pues me conoce y es lo de siempre, parafraseando a su ídolo David Mamet: “Menos es más”.

Ya me voy que sino, a ver quien ordena a tanta gente… en la cocina, un pequeño gran profesional del audiovisual juega al cubo de Rubik mientras me habla de la historial mundial del cine.

GRACIAS A TODOS “DISCIPLINEROS”.

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Silvia Vacas: “El arte es una herramienta indispensable para el ser humano”

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Silvia Vacas (Madrid) es una mujer decidida, sencilla, divertida… y con mucho que decir y enseñar.
Desde que a los cinco años “ya estaba metida en esto” [la actuación]. Como ella misma explica “hay que lucharlo y que conseguirlo se convierta en una opción”. Con esta pasión habla de sus comienzos, de sus estudios de arte dramático en la ESAD de Málaga y de su firme decisión de ser actriz, que “no fue una decisión consciente. No me he planteado otra cosa. Ni siquiera he tenido ese momento de decidir”.

Vacas cuenta en su extensa formación con un taller sobre el teatro del siglo de oro impartido por un gran conocedor del mismo, Ernesto Caballero, etapa de trabajo que recuerda con mucho cariño. Influenciada por el verso que aprendió mientras estudiaba la licenciatura de Arte Dramático, califica el mismo como “musicalidad, matemáticas, ritmo que dan los autores clásicos”. Le entusiasman las versiones contemporáneas de los clásicos y le apetece interpretar algún personaje. Al ser preguntada por el texto que le gustaría interpretar y donde; lo tiene muy claro: “Finea, una de las protagonistas femeninas de “La Dama Boba” de Lope de Vega y de la mano de un buen director y de un buen grupo”. Sin duda lo haría en Consuegra (Toledo), donde creció, pues ha pasado gran parte de su vida allí aún habiendo nacido en Madrid, “En mi tierra me siento muy querida. Me animan constantemente. Tiene [Consuegra] un teatro muy lindo. Allí tengo mucha gente querida que no tiene facilidades para desplazarse”. Además confiesa otro de sus papeles soñados: Rosalinda en “Cómo gustéis” de Shakespeare. Le apasionan el amor y la búsqueda de la identidad: “el amor mueve el mundo. Cuando abrazas la vida con el teatro… es magia; la manera educativa de lo que amas, la inteligencia emocional. Eso es el teatro”.

Actriz de raza, curtida en cine, teatro, publicidad, entre otros, se queda indudablemente con el teatro. Destaca “Sonias”. (Dir. Carlos Rico. Teatro Cervantes Málaga. 2008): “Me apasiona el trabajo de Carlos Rico. Trabajar, crear. Tenía muy claro lo que quería, confiaba mucho en los actores. Fue una oportunidad de trabajar, de formar parte de una “parafamilia”. Fue un viaje espectacular, una creación de personaje. Como un parto. De las experiencias más enriquecedoras, con 19 años en 2º de carrera. Fue un viaje donde puedes crear muchas memorias. Nos dedicamos a almacenar memorias y a abrir cajones”. Al ser uno de sus primeros trabajos profesionales le causaba mucho vértigo “tuve la sensación de querer hacer esto y nada más”. El teatro de calle ayuda mucho. Sin código; es un buen sitio para empezar”.

La actriz, con amplia experiencia en cine de terror y de comedia (“La presencia” o “La sangre de Wendy”), se siente cómoda en “sitios donde puedas explorar. Mucho drama”. Pero, en contra de lo que pueda parecer, la comedia es uno de sus refugios interpretativos: “me siento muy muy cómoda y me parece necesario para la salud. La comedia es medicina para el cuerpo, Bien hecho te toca. Te sientes implicado también como espectador. El drama es una zona de confort. La comedia es cómo te planteas la vida, el sentido del humor es una tabla de salvamento”.
Además de la comedia, Vacas muestra interés por los géneros de aventuras, acción o policiaco. Considera que es un buen momento para apostar por ellos. Le llaman mucho la atención este tipo de personajes y por ello confirma que “haría de policía. Tengo la sensación de que algo se está gestando. Un personaje bonito”. En relación a dicho género, sale en la conversación uno de los éxitos del pasado año “La Isla Mínima” (2014, Alberto Rodriguez): “Me encanta este director. Tiene muy claro lo que quiere contar. Ojalá nos crucemos en el camino y hagamos trabajos bonitos”.

Al margen de su trabajo como actriz, y dada la seguridad que transmite, me atrevo a preguntarle si se atrevería con otras disciplinas que van unidas al oficio, como el de directora. Con respeto y humildad responde que sí pero “respeto mucho esa parcela, Tuve la sensación de contar algo como creadora”. Como todos en nuestros comienzos en el oficio de la escritura se enfrentó a la temida hoja en blanco. “Es algo que quiero hacer. Me estoy preparando. Me apetece mucho contar historias. Es necesario que como actriz tengo ganas de contar (ya sea escribiendo, dirigiendo). “Jugar… y que no se nos olvide”.

Por último, Silvia Vacas se moja. Las industrias culturales (especialmente el teatro y el cine) están muy dañadas. La situación es asfixiante para los profesionales del sector. Relata su opinión acerca de la situación y si se ha llegado al límite de la misma: “La circunstancia la estamos viviendo en todos los sectores. La subida del IVA es uno de los problemas. Recuerdo en un teatro, que por megafonía antes de la función, hacían un llamamiento a que la gente despertara. Me puse a llorar, los pelos de punta. No podemos permitir esto. ¡Qué no nos roben la libertad! Sin libertad no tiene ningún sentido. Esta situación hay que cambiarla y ninguno desea cosas imposibles en otra circunstancia. Nosotros queremos “hacer”. Tenemos la necesidad de desarrollarnos. Esto empieza en las aulas. Si el cine cuesta 10€ nadie va a ir al cine. El cine es una ventanilla al mundo para poder aprender. Esto tiene que cambiar. El límite es muy personal”. “Hay que negarse [a la situación actual]. El arte es una herramienta indispensable para el ser humano. Nunca para limitarte. La sociedad lo necesita. No hay que conformarse con lo que está pasando”. Una vez metida en un debate abierto, Vacas aboga por unos precios accesibles y pone de ejemplo las políticas de cultura europeas como Francia. Aunque lo más importante es que no se resigna al cambio del momento que vivimos: “Vamos a intentar llevar a la sociedad unos valores que en épocas de crisis se tambalean”. Propone: “una actitud activa para cambiar las cosas que no nos gustan”.

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Fotos: Sergio Lardiez

Más información: http://www.silviavacas.com

Víctor Clavijo: “Para mí el teatro es el terreno de la magia y la catarsis”.

Víctor Clavijo (Algeciras, Cádiz, 1973) es el actor del momento. Gracias a su interpretación de Lope de Vega en la alabada serie de televisión “El Ministerio del Tiempo”, ha acercado la literatura del siglo de oro a los jóvenes y no tan jóvenes. Ahora conquista a los amantes del cine negro con su personaje en “SICARIVS:La noche y el silencio”. Hacemos un repaso a su carrera y entre risas, a alguna anécdota.

1. Eres un profesional curtido en todos los ámbitos de la actuación, ¿Con cuál te quedarías: cine, televisión o teatro? ¿Por qué?

La verdad es que es difícil elegir. Cada uno me aporta una cosa distinta como actor y en los tres medios disfruto por igual. Siempre digo que para mí lo importante es la historia, luego el personaje y después quién dirige y quién me acompaña en el viaje a uno y otro lado del escenario o las cámaras. En cualquiera de los tres medios se pueden contar grandes historias y en cualquiera de los tres se pueden contar historias aburridas. El medio afecta a aspectos que tienen más que ver con la técnica con la que abordas un trabajo, aunque también hay grandes diferencias entre ellos que se convierten en grandes virtudes: el cine puede abarcar no solo lugares físicos a los que el teatro convencional no llega a priori, sino que permite (por ventajas técnicas como un primer plano) ahondar en terrenos del alma sin apenas palabras, comunicando mundos con una sola mirada.

Para mí el teatro es el terreno de la magia y la catarsis, no solo por lo que uno puede sentir en el escenario como actor, sino porque apelas a la imaginación del espectador;le invitas a hacer un ejercicio de credulidad y a viajar a un mundo claramente artificioso que por unas horas compramos como cierto, dejando que el espectador juegue a creer que “este circo de gallos puede contener los vastos campos de Francia” (tal y como dice El Coro al inicio del Enrique V de Shakespeare) y cuando se produce esa creencia compartida a uno y otro lado del escenario es cuando la comunión tiene lugar y llega la catarsis.

La televisión está a medio camino, técnicamente, entre un medio y otro: tiene las ventajas del audiovisual ( primer plano, contar con imágenes.. ) y la continuidad de acción del teatro cuando ruedas las secuencias de un tirón y a multicámara ( cada vez menos frecuente, por cierto ) , por lo que puedes tener arco en una escena y trabajar al mismo tiempo con la sutileza de los silencios y las miradas que te permiten un primer plano.

En definitiva, disfruto de las ventajas de cualquiera de los tres medios. Lo que marca la diferencia es si lo que cuentas es interesante o no lo es.

2. Abandonaste la carrera de Derecho en Granada y tomaste una huída hacia a delante en la capital preparándote para entrar a la RESAD, ¿Cuáles fueron tus mejores recuerdos allí? ¿Alguna anécdota que puedas hacer pública?

De Granada conservo muy gratos recuerdos. Fue una ciudad que me enamoró, a la que concedí un embrujo especial que me costó encontrar en Madrid. Era la primera vez que vivía lejos de la protección familiar y eso era excitante: compartir piso con desconocidos, poder llegar a las tantas, manejar tu ajustado presupuesto mensual, adquirir las responsabilidades que vienen de la mano de la independencia (física, que no económica. claro)… Me inventé una vida de intelectual imberbe que no se correspondía con la realidad, por supuesto, y que hoy me hace gracia recordar; me había leído 7 u 8 libros (algunos de Bukowski), escuchaba a cantautores y jugaba a escribir mi propia novela mientras fumaba como un carretero bajo la luz de un flexo por las noches. De Derecho no me interesaba absolutamente nada, así que el primer año de carrera me lo pasé revolucionando a los compañeros de piso con los que vivía, retándoles a hacer gamberradas y payasadas variadas, al tiempo que escribía por las noches la que algún día esperaba que fuese “una gran novela” (delirios de juventud); el segundo año de carrera mantuve esta dinámica y sumé la fotografía como vía de escape a una carrera que me parecía monótona y empezaba a odiar. Hasta que Bukowski me influyó una vez más, ahora que lo pienso (la primera vez que lo leí quise ser escritor de realismo sucio y emprendí el inicio de una novela): Juan Diego llegó a Granada con una función de teatro basada en textos de Bukowski (“No hay camino al paraíso, nena”) y cuando vi su soberbio trabajo en el escenario supe que quería pasar el resto de mis días haciendo aquello: actuar…

3. Fuiste conocido para el gran público gracias a la cantera de actores de “Al salir de clase”, pero ya habías hecho cosas antes. ¿Qué supuso para ti tanta fama y el “boom” de la serie?

Ya había estado en otras series antes de aquella. La primera serie en la que tuve un personaje con continuidad fue en “Menudo es mi padre”, unos años antes. Cuando me incorporé a “Al salir de clase” (hice varias pruebas al cabo de varios meses antes de ser elegido) la serie era ya bastante popular, aunque yo no era consciente de hasta qué punto. Cuando se emitieron los primeros capítulos en los que salía mi personaje pude comprobar el alcance de la popularidad que tenía la serie y me costó acostumbrarme al hecho de que la gente me mirase por la calle y conociese mi cara sin conocerles yo de nada; esto puede parecer una obviedad, pero es un fenómeno extraño cuando le ocurre a uno. Me costó meses acostumbrarme a esta nueva situación.

4. Tu último trabajo es SICARIVS : LA NOCHE Y EL SILENCIO (Javier Muñoz, 2015), donde bordas el papel de un sicario que vaga por la oscuridad nocturna de Madrid intentando vengarse de quien le contrató para matar a una mujer (cuyo trabajo el personaje no pudo llevar a cabo), ¿Qué supuso para ti este personaje?

Fue todo un reto, ya que podía ser un trabajo que incurriese en tópicos si no iba guiado por una buena dirección. Gracias a Dios Javier Muñoz, el director, fue marcando las pautas del tipo de sicario que quería y fuimos desechando los elementos que pudieran remitir a clichés. El nuestro debía ser un tipo normal, con un perfil bajo, que pudiera parecer el amable vecino, pero al mismo tiempo es el más letal de todos los sicarios y el más escurridizo. Empecé a investigar sobre sicarios y algunos policías nos asesoraron sobre sus modus operandi. Al cabo de un tiempo llegamos a la conclusión de que nuestro personaje había pertenecido seguramente al cuerpo de policía, ya que no solo tiene contactos dentro del cuerpo que le pasan armas e información, sino que conoce los procedimientos de investigación para no dejar pistas. Ví muchísimos videos sobre sicarios captados por cámaras de seguridad en el momento de la ejecución de un encargo, y muchos documentales en los que cuentan cómo actuaban; la mayor parte de las veces lo hacían bajo los efectos de las drogas para poder asesinar sin el azote de la culpa. Nosotros sabíamos que nuestro sicario tenía una templanza ejemplar y que ni siquiera bebía cuando ejecutaba un encargo. Alguien así, con esa frialdad para ejecutar sin preguntar, y sin remordimientos, solo podía ser un militar o un psicópata. Queríamos alejarnos del cliché del militar, así que decidí que nuestro sicario tenía una leve psicopatía, la suficiente como para no sentir empatía hacia sus víctimas y poder eliminarlas fríamente. A partir de entonces se me abrió una segunda vía de investigación: los psicokillers. Investigué mucho sobre el tema, y documentales como “The act of killing” me sirvieron de ayuda. Sin embargo, fue el descubrimiento de Richard Kuklinski, un psicokiller de los años 70 y 80, el que me dio la clave necesaria para entender a mi personaje. Se trataba de un piscópata que llevaba una carrera de asesino en serie con algunas decenas de muertos a sus espaldas cuando la mafia de Nueva York lo descubrió y decidió sacarle partido a su psicopatía contratándole como asesino y poniéndole en nómina. Richard Kuklinski hizo de su psicopatía su profesión. Esta fue la clave que necesité para entender y dar vida al personaje.

Encajar todas estas piezas fue un proceso muy interesante y un reto actoral, sin duda.

5. A raíz de este trabajo tan impecable vuelven a oírse campanas de premios para la próxima temporada, ¿Cómo te sientes ante las excelentes críticas recibidas?

Feliz, qué duda cabe. Cuando vi la película por primera vez supe que era un gran producto, diferente, arriesgado, quizá único en temática en nuestra filmografía y con una exquisita dirección, fotografía, montaje y música. La inmensa mayoría de las críticas han destacado muchísimos de estos aspectos y han alabado la película. La primera vez que la proyectamos con público recibió una gran ovación. Todo han sido alegrías en ese sentido y eso compensa el esfuerzo. Una película es como un niño que ha sido ideado por una sola persona pero en cuya gestación y parto han intervenido muchísimas más poniendo lo mejor de sí para que ese bebé salga hermoso y sano. ¿Y a quién no le gusta que le digan que su bebé es bonito?. Aún así hay una pequeña espinita que enturbia esa alegría, y es que la película la han visto menos personas de las que nos hubiese gustado.

6. Ahora estas inmerso en el rodaje de la serie “Carlos el Emperador” que genera mucha expectativa antes los seriéfilos y, sobre todo a tus fans. ¿Nos puedes contar algún secreto sobre la serie, acerca de tu papel, tu relación con el resto del reparto…?

Interpreto a Francisco de Borja, un noble que estuvo al servicio del Emperador ( con quien tenía parentesco ) y que estaba enamorado en secreto de la emperatriz Isabel de Portugal. A la muerte de ésta decidió dejarlo todo, renunciar a sus títulos y hacerse jesuita. Con el tiempo fue considerado un santo. Se trata de un personaje secundario y la serie solo cuenta la primera parte de la vida del personaje. Vuelvo a trabajar con Álvaro Cervantes ( con quien trabajé en “El corazón del océano” que rodamos en Colombia ) y con Félix Gómez ( con quien trabajé en “República” y “El año de la garrapata” ), a quienes adoro, y también con Marina Salas, con quien estuve en el “Fausto” de Pandur el pasado Otoño. Pero la serie tiene otros muchos nombres y un reparto espectacular: Blanca Suárez ( con quien trabajo por primera vez ), Israel Elejalde, Ramón Barea, Juanjo Puigcorvé, Jose Luis García Pérez, Daniel Pérez Prada, Helio Pedregal, Alfonso Bassave, Alberto San Juan , Susi Sánchez, Andrés Lima, Alex Brendemuhl, Laia Marull, Francesc Orellá, Roberto Álvarez, Eusebio Poncela,…y muchos más que me dejo. Algunos de los decorados son los mismos que salían en “Isabel” y son absolutamente espectaculares, así como la fotografía, los guiones, la dirección.. En fin, que es un lujazo formar parte de este equipo.

7. Como teatrera ya te echo de menos sobre las tablas, ¿para cuándo la vuelta?

Esperemos que en breve. Todo depende de si las fechas y otros proyectos me lo permiten.

8. Además de tu carrera como actor has convertido tu afición a la fotografía en una segunda profesión. La buena marcha de tus exposiciones y tu más que evidente talento para esta disciplina así lo avalan. ¿Qué significa para ti plasmar la realidad, los sentimientos, las “almas” según tus propias palabras, con un disparo de cámara?

La verdad es que no lo racionalizo. A veces es una pulsión meramente estética la que me lleva a hacer la foto ( una composición, unos colores, una textura, una luz… ) y en otras ocasiones es una escena o un personaje lo que me pide tomar la fotografía. Cuando contenido y forma se dan la mano, me entran ganas de llorar de la felicidad, pero eso me ha ocurrido muy pocas veces. Soy autodidacta, y en estos años he leído muchísimo sobre fotografía y he tomado cursos, pero no dejo de ser un amateur en todos los sentidos: en la falta de preparación académica y en el sentido más pasional de la palabra ( un amante de una disciplina ). Hay épocas en las que la fotografía consume la mayor parte de mi tiempo libre ( o haciéndola, o revelando, cuando hago foto analógica, o simplemente leyendo material didáctico ) y épocas en las que esa afición está un poco más enfriada. Últimamente no me encuentro demasiado inspirado con la cámara y, aunque salgo con ella a casi todas partes, apenas disparo. Creo que depende de un estado de ánimo, y el mío está focalizado en otro sitio últimamente, de modo que no salgo a “mirar” con tranquilidad, sino que soy víctima de la prisa y el estress, y de ese modo uno no puede hacer buenas fotos, ni tampoco se las encuentra. Sin embargo, las ocasiones en que estoy conectado con el ojo fotográfico y me tomo mi tempo para salir de caza, disfruto muchísimo esa sensación del corazón que se acelera cuando estás ante una buena foto y llegas a disparar justo a tiempo la cámara. Ese es otro de esos instantes en los que uno pierde la noción del tiempo y de uno mismo que tanto me gustan.

9. Para terminar me gustaría pedirte una reflexión sobre lo que supone para los trabajadores de la cultura el tan “sangrante” 21% de iva al cine y al teatro. Muchos profesionales se sienten obligados a marcharse del país porque se sienten ahogados por esta abusiva subida para llevar a cabo sus proyectos.

Poco se puede añadir a lo que ya se ha dicho sobre el tema. Es una subida injusta, desproporcionada, que parece que obedece a razones políticas, que está destruyendo el sector, obligando a cerrar empresas, dejando a gente en la calle…. Que el porno esté al 4% y la cultura al 21% indica que el primero se podría considerar un producto de primera necesidad ( con un IVA reducido ) y el segundo un producto de lujo. Es absurdo, pero claramente es una medida que esconde una intencionalidad punitiva a nuestro sector por guerras del pasado.

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FOTO: MOISÉS FERNÁNDEZ ACOSTA

SICARIVS: La noche y el silencio

Cuando te das cuenta que viven como tú y como yo. Qué puede vivir en tu barrio, comprar en la panadería de la esquina…¡Mira a tu espalda! Siempre está ahí. Una voz grave, una mirada heladora, una sombra en la noche. Esa es una de las premisas de “Sicarivs:La noche y el Silencio” (Javier Muñoz, 2014).

La cinta, con una escasa distribución en salas, conquista a los espectadores que aplauden el thriller combinado con cine negro. Javier Muñoz, conocido por su faceta de guionista [“La semana que viene sin falta” (2006), “Atasco en la nacional” (2007)]; debuta como director, con guión propio, cuya historia atrapa desde la primera palabra pronunciada por su protagonista.

Sicarivs aparentemente es una película de género más. Pero ésta va más allá. Un sicario recibe el encargo de matar a una mujer. Pero lo que parece un trabajo más se acaba complicando cuando está a punto de ejecutarla y no lo hace. Este será el comienzo de una carreara contrarreloj para acabar con todos aquellos que le han contratado, pues en su profesión quien no cumple con su deber, está muerto. Uno tras otro va acabando con sus objetivos sin ningún tipo de piedad. Sólo al final de la película entendemos porqué no lo hizo.
“Sicarivs: la noche y el silencio” ahonda en la sociedad actual en la que vivimos. Dinero, poder, corrupción desde varios ámbitos profesionales: desde los políticos, hasta policías, abogados, periodistas… Una ciudadanía viciada que no se da cuenta de lo que ocurre a su alrededor. O no quiere verlo.

Víctor Clavijo borda este protagonista, frío, meticuloso y eficaz que hace cómplice al espectador de su manera de vivir. Es “el papel”. El actor algecirense nació para este personaje que le estuvo esperando en la mente de su creador. Con una mirada penetrante, una de sus grandes bazas, su voz, la tranquilidad con que ejecuta cada acción, la tensión que transmite cada segundo de metraje; hacen de este sicario una más que probable nominación al Goya 2016, además de otros premios de prestigio. Y sino, al tiempo.

Asimismo, le acompañan en esta noche de supervivencia un excelente desfile de secundarios, como Pedro Casablanc, Sebastián Haro, Israel Elejalde, Roger Pera, Chete Lera, Alejandra Lorente, Nahia Laiz, Carlos Olalla, Xisco Segura, Anibal Soto, Diego Villena, Fernando Gil o Montse Plá, entre otros.

Esta historia de género negro bebe de claras influencias del mejor Scorsese. La sugerente fotografía de Javier Cerdá, ayuda a ello. El diseño de producción es excelente. Muy cuidado, cocinado a fuego lento pero con estados verosímiles, y que, junto al vestuario de Angela Ortuño Ibañez y el maquillaje de Marta Arce Temple, convierten un ser despreciable (en apariencia) en una delicia estética y visual.

En conjunto, solo cabe una frase lapidaria que dice el protagonista: “solamente los listos sobreviven”. Javier Muñoz y todo su equipo lo saben.

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Carmina POP STAR

Cuando el actor y director Paco León agitó el mundo de la distribución cinematográfica con “Carmina o revienta”, la gente del sector se echó las manos a la cabeza sin llegar a pensar ni por un momento que ese nuevo modelo podría funcionar. Y así fue. No solo funcionó sino que fue un éxito sin precedentes. Desde la propuesta narrativa, el casting (encabezado por la madre del director malagueño) hasta, como ya hemos mencionado, el nuevo modelo de distribución.

La segunda parte de esta Carmina “berlanguiana”, que lleva por título: “Carmina y amén” ha repetido éxito y risas, muchas risas.

Ahora Carmina, en momentos de crisis, como la gran mayoría de los ciudadanos españoles con sentido común, recurre a métodos poco ortodoxos para cobrar la paga extraordinaria de la pensión de su difunto esposo, Antonio. No quiero desvelar más. Solo teneis que verla en pantalla, lo dice todo.

Con un más que notable presupuesto y apoyo mediático (coproducida con Mediaset España) que en su anterior entrega, sigue la estela de una distribución alternativa. Prueba de ello es que el pasado 29 de abril se proyectaba gratuitamente la cinta en 140 salas de toda España, a modo de preestreno.

Pese a haber perdido la frescura y la espontaneidad de su primer trabajo como director, no deja indiferente a nadie. Y menos al público. Con unos personajes, locos, locos pero con mucha vida interior, el espectador ríe pero también reflexiona. Aquí se tratan implícitamente temas como la crisis económica mundial, el paro, la dependencia, la picaresca tan nuestra, la corrupción (porque alegóricamente Bárcenas es un loro), la inmigración, la reforma laboral o la vida familiar.

Carmina ya no es Carmina Barrios. Es Carmina “Lady Gaga”. Porque como ella misma dice: “Yo nunca miento. Todo lo que digo se convierte en verdad. Y Amén”.

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Foto cartel: http://carminayamen.com

“PATATAS” o la vida de las mujeres

“Patatas” es un cortometraje dirigido por David Barreiro y protagonizado por Javier Ríos o Lola Casamayor, entre otros.

Este trabajo, rodado íntegramente en los bellos paisajes asturianos, fue Premio Nuevos Realizadores del Festival de Cine de Gijón, en noviembre de 2012. Dicho premio ha permitido la realización de un trabajo que ahonda en las raíces.

Con motivo de la muerte de su abuela, David regresa a su pueblo donde se reencontrará con su familia. La historia, un claro homenaje al trabajo y cuidado de la familia por parte de la mujer, siempre presente a lo largo de los siglos, engrandece a éstas con la muerte de la matriarca que marcará un antes y un después en la vida de los protagonistas.

Unas interpretaciones muy contenidas, destacando la de los dos protagonistas, medre e hijo en la ficción destilan complejidad en las relaciones desde la más absoluta sencillez.

La fotografía, un placer para los sentidos, es la naturaleza en sí. El norte siempre es un regalo.

Un diseño de producción muy sencillo pero muy efectivo para el espectador, hace, si cabe, más creíble la historia; a priori, inconcebible.

La música, una protagonista más de esta pequeña gran pieza audiovisual, nos traslada a los sentimientos de los protagonistas, nos “introduce” dentro de la pantalla, como si de “Electroduendes” nos tratásemos.

David Barreiro lleva al espectador a su mundo interior de la mano del protagonista. Con él sufrimos, nos quedamos sin habla, recordamos viejos tiempos o nos reímos y pasamos un buen rato con los amigos de toda la vida.

Delicada, sencilla y directa a nuestras antepasadas que tanto hicieron para que hoy las mujeres seamos libres. Mientras nos dejen.

FICHA ARTÍSTICA

Dirección: David Barreiro
Guión: David Barreiro
Intérpretes: Javi Ríos, Lola Casamayor, Etelvino Vázquez y Carmen del Rucho.   Image
Producción de: MAILUKI FILMS

http://patatasfilm.wordpress.com/

También podéis encontrarlos en Facebook y Twitter.

Trailer de Patatas: http://vimeo.com/88993356

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A continuación, os ofrecemos una pequeña entrevista que el guionista y directos David Barreiro nos concedió el pasado mes de marzo con motivo, de su estreno en pantalla grande dentro de la 15º Edición del Festival Cortogenia  celebrado en los cines Capitol de Madrid.

1. ¿Cómo surgió el proyecto?

El proyecto nació como un relato que, aunque con algunas diferencias, narraba también la vuelta al pueblo del protagonista para asistir al funeral de su abuela. Decidí, posteriormente, por las imágenes que sentí que se desprendían del relato, convertirlo en un guión y presentarlo al Premio Nuevos Realizadores del Festival de Cine de Gijón, en noviembre de 2012. Tuvimos la suerte de ganar y tener la oportunidad de hacer el cortometraje, que rodamos en abril de 2013 en el occidente de Asturias y estrenamos, finalmente, en noviembre en el FIC Gijón.

2. El corto es un claro homenaje a las mujeres de todas las generaciones que han levantado familias enteras a lo largo de los siglos, ¿En algún momento se identifica con algún caso personal?

Sí, esa era ya la idea central del relato y también finalmente del corto, aunque también hay otras tramas. Siempre he visto, en mi familia y en las de mi alrededor, a mujeres sosteniendo emocional y físicamente a las familias durante generaciones, tanto o más que los hombres, pero en muchos casos en la sombra, desde una posición casi invisible, pero muy necesaria.

3. Los protagonistas principales son Javier Ríos y Lola Casamayor, papeles que bordan con sobriedad. ¿Cómo afrontaste el proceso de casting? ¿por qué ellos y no otros?

Teníamos bastante claro qué queríamos contar y qué debían aportarnos los actores, esa sobriedad que mencionas, algo fría y distante en el caso del protagonista principal, que interpreta Javi Ríos, y más emocional en el caso de su madre, el papel de Lola Casamayor. Tanto para estos como para el resto de papeles teníamos tuvimos desde un principio claro que queríamos contar con los actores que finalmente participaron a quienes no conocíamos personalmente, pero sí por su trabajo. Gracias a su generosidad, resultó sencillísimo: les enviamos el guión, aceptaron y nos pusimos a trabajar juntos.

4. Después de ver el corto, el espectador “se queda solo” ante un final lógico pero con ganas de más. ¿Cómo les convencerías para que “aceptaran” que el final solo puede ser ese? ¿Se planteó un final alternativo?

Creo, sinceramente que podría haber otros finales, por supuesto. Y en varios momentos de la preproducción surgieron ideas alternativas en las que permitía al espectador adentrarse más en la historia o encontrar algunos asideros a los que agarrarse. Pero cambiar el final era también cambiar la historia y, sobre todo, suponía modificar la manera en que yo veía al personaje principal cuyo arco de transformación es, en mi opinión, o debía ser, inexistente… Sé que nos alejamos de lo que se puede esperar, de la transformación que la narrativa cinematográfica convencional podría sugerir y podría ser esperada por el espectador, pero es nuestra apuesta para esta historia.

5. Como escritor con dilatada experiencia, ¿cómo afrontas esta nueva etapa en el mundo audiovisual?

Lo cierto es que yo tengo más formación cinematográfica que literaria. Esta proviene de la lectura y sin embargo tengo estudios específicos de guión y dirección. Por diversas circunstancias, he desarrollado mi labor esencialmente como escritor, pero he estado vinculado a distintos proyectos audiovisuales, principalmente en el campo del guión, por lo que no me sentí extraño en el entorno, más bien fue regresar, como el protagonista de la historia, a una casa que sentía como propia.

6. Ya has probado el mundo del cortometraje, ¿repetirás, o te atreves con un largo? ¿ nos puedes adelantar algo sobre tus nuevos proyectos?

Mi idea, o la idea del equipo, porque la verdad es que no concibo el cine si no es como un equipo, es repetir con un cortometraje. Tenemos varias historias escritas y estamos a la espera de poder comenzar a trabajar, pero aún no tenemos fechas previstas. En lo literario, tengo dos proyectos en marcha, una novela y un libro muy personal relacionado con el humor y el periodismo. Pero, ya sabes, hasta ahí puedo leer…

 

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Foto: Olaya Pazos para la revista londinense Rooms Magazine

 

Miel de Naranjas, posguerra amarga

El lector pensará “otra película española de la Postguerra”. Sí; pero diferente.

Andalucía años 50. Carmen y Enrique son una joven pareja con inquietudes que quiere dejar todo atrás seguir adelante con una nueva vida.

Iluminación basada en el claro/oscuro, esas luces y sombras creadas por el director de Fotografía Gonzalo Berridi, hacen de la historia algo más pasional, más auténtico; pese a los retoques digitales. Diseño de producción casi impecable (desde mi humilde experiencia). El guión de Remedios Crespo Casado, ganador del  VI Premio SGAE de Guion Julio Alejandro en 2009, resulta a veces confusa y brilla por su ausencia la falta de estructura.

Sin embargo hay actores y actores. Unos pueden estropear una gran historia y otros pueden destacar por encima del argumento. Tal es el caso de Karra Elejalde. Despiadado, calculador pero con matices de “pseudoternura y comicidad” ¿Será nuevamente candidato a los premios cinematográficos patrios? Esa tarea dejémosla en manos de los academicos. Por cierto! Cabe retar al espectador a ver qué cameo descubren en la cinta. 

Con unos secundarios de lujo como Eduard Fernández (espectacular, como casi siempre), Carlos Santos, Bárbara Lennie, Nora Navas o Ángela Molina, la cinta de Uribe, pese a recaer en el maniqueísmo a veces, éstos soportan el tirón, y muy bien. Cabe descatacar la magistral colaboración especial de Antonio Dechent.

“Miel de Naranjas”, que auguraba mayores pretensiones, no llega a dar el salto. En cuanto a los protagonistas, hay que señalar que Blanca Suárez, pese a la mejora experimentada en sus últimos trabajos, no consigue convencer a ésta cinéfila. Su partenaire (Enrique, en el filme) Iban Gárate, no llega a la altura del papel que  tiene entre manos cargándolo de inexpresividad y tedio.

El factor sorpresa es prácticamente evidente a los ojos del espectador, que le deja frío y perdido sin comprender “el qué” y “el para qué”.

Pero ya sabe el cinéfilo de convicción que no hay que prejuzgar nunca. Ni en el cine ni en la vida.

Foto: http://www.sensacine.com

Los seis puntos en la vida de Emma

Seis puntos. Eso es lo único que necesita Emma para escribir lo que quiera. En Braille, claro. Emma, cercana a la treintena, quiere cumplir un sueño: ser madre.

Obviando su (dis)capacidad ansía perseguir su objetivo. En el proceso se cruzan una serie de personajes que la ayudan, la apoyan o la hunden. Se ríe de su vida pero ansía lo que cualquier persona: tener una vida que le haga sentirse plena. “Sólo tienes que dar con los puntos adecuados”, dice Emma. La ceguera está presente más allá de ella misma. Pero el que sus ojos no distingan colores, u obstáculos no significa que no los sienta y padezca. Se lanza a la búsqueda del espermatozoíde que “gane la carrera” pero nadie dijo que fuera fácil.

Película que flojea en algunos momentos de la trama, mezcla además una pizca de humor y mucha ironía, acercando al espectador a la visión de mundo de las personas (dis) capacitadas: desde una tetrapléjica hasta varios sordomudos, entre otros. Dividida en capítulos, como visiones de la vida. Diferentes puntos de vista. Emma va desgranando su vida como todos: a base de ensayo y error. 

Ópera prima del director Roberto Pérez Toledo, deja un huequito a la esperanza. La sensación de ser alguien en el mundo. Destaca el trabajo de la protagonista, (Verónica Echegui) que da vida a un personaje con vida, con ansias de vida. Su partenaire (en la película), el actor tinerfeño Alex García, aunque un poco más “encorsetado” que en otros trabajos (nada que ver con sus andanzas televisivas y la sorprendente obra teatral “Dani y Roberta” [Joan María Gual]) resuelve su papel. Es apreciable la aparición del joven pero curtido actor Fernando Tielve, echándose de menos más planos suyos en la cinta.

Film que da esperanza de que personas como la que escribe estamos capacitadas para todo. Para todo lo que nos eche la vida. Pese a las enormes dificultades que cada día más nos pone la sociedad. Porque yo también, aunque por circunstancias ajenas no se haya dado lugar aún, también quiero ser madre. Reírme de la vida como Emma, aunque no lo consiga. Y pese a lo que la entrañable Emma dice: “Sabes… creo que tengo un problema…creo que no soy capaz de querer a nadie”. Porque todos nos merecemos amar y ser amados.

Foto: http://www.imdb.com

“Somos el grupo 7”

La corrupción, ahora y siempre en boca de todos. 1987. Cuatro “Hombres de Harrelson” intentan “limpiar” el centro de Sevilla para su exposición Universal de 1992. Estos cuatro “polis duros” (policias Antivicio) se hacen llamar “Grupo 7”.

No es una peli de acción. ¿O sí? No es una peli de amor. ¿O sí? Lo que está claro es que mantiene al espectador en vilo constantemente. Apenas le deja respirar con esos movimientos de cámara tan rápidos, en algunos casos rozando el subjetivismo que te hacen correr y destilar adrenalina cuando los personajes intentan pillar a “los malos”. Por qué claro, ¿Quién es el bueno y quien es el malo?

Yonkis, farlopa, confites… todo se junta en un momento sucio. En una Democracia en pañales donde lo único que importa (y tras haber entrado en la OTAN) es “dar buena imagen” ante el resto del mundo. 

Muy buenas interpretaciones de los cuatro protagonistas (Antonio de la Torre, Mario Casas, Joaquín Núñez y José Manuel Poga) a las que se une la colaboración de Inma Cuesta, breve pero necesaria. Destaca por encima de todos ellos Antonio de la Torre (Rafael). Brillante, como siempre. Sus ojos provocan tristeza y miedo a la vez. La vida de Rafael marcada por un pasado familiar que le persigue en el presente, no es lo que se dice ordenada, pero si cree en la justicia, a su manera.

Mario Casas, aunque aún le queda mucho por aprender, comienza a ir con paso firme. Su personaje (Ángel) evoluciona 360º. Nada que ver el dulce poli novato con su reconversión después. Inma Cuesta que interpreta a su mujer (Elena); es parte importante en esta evolución. Le acompaña en su mesura y alcanza su cenit en el centro de todo. Aunque eso que sea el espectador quien juzgue.

Excelentes localizaciones, mezcladas con imágenes de archivo de la reconversión real que supuso para la capital hispalense. Montaje claro que dosifica emociones (“desengrasa”, que diría un profe mío). Música escasa, pero no se echa de menos su ausencia. Las imágenes del film tienen tantísimo poder, que casi sobra lo poco que se escucha. Sólo una pega: ligeros problemillas de atrezzo que ya irá descubriendo el audaz espectador que se acerque a las salas. Si! A las salas, he dicho bien!

La violencia se respira. El corazón late a raudales, el dolor del pasado, las formas discutibles de trabajo y lo que sobreviene para que una ciudad tenga renombre. ¿Vale todo? ¿El fin justifica los medios? ¿Hay que ser fiel a los principios? Debate abierto para todo el que quiera comprobarlo con sus propios ojos. Gracias al director Alberto Rodríguez y a todo el equipo técnico por un trabajo que nos acerca a lo mundano, a la suciedad y a la facilidad de la corrupción.

Buen trabajo! Y suerte en Tribecca!!!

Foto: http://www.trailersyestrenos.es