Silvia Vacas: “El arte es una herramienta indispensable para el ser humano”

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Silvia Vacas (Madrid) es una mujer decidida, sencilla, divertida… y con mucho que decir y enseñar.
Desde que a los cinco años “ya estaba metida en esto” [la actuación]. Como ella misma explica “hay que lucharlo y que conseguirlo se convierta en una opción”. Con esta pasión habla de sus comienzos, de sus estudios de arte dramático en la ESAD de Málaga y de su firme decisión de ser actriz, que “no fue una decisión consciente. No me he planteado otra cosa. Ni siquiera he tenido ese momento de decidir”.

Vacas cuenta en su extensa formación con un taller sobre el teatro del siglo de oro impartido por un gran conocedor del mismo, Ernesto Caballero, etapa de trabajo que recuerda con mucho cariño. Influenciada por el verso que aprendió mientras estudiaba la licenciatura de Arte Dramático, califica el mismo como “musicalidad, matemáticas, ritmo que dan los autores clásicos”. Le entusiasman las versiones contemporáneas de los clásicos y le apetece interpretar algún personaje. Al ser preguntada por el texto que le gustaría interpretar y donde; lo tiene muy claro: “Finea, una de las protagonistas femeninas de “La Dama Boba” de Lope de Vega y de la mano de un buen director y de un buen grupo”. Sin duda lo haría en Consuegra (Toledo), donde creció, pues ha pasado gran parte de su vida allí aún habiendo nacido en Madrid, “En mi tierra me siento muy querida. Me animan constantemente. Tiene [Consuegra] un teatro muy lindo. Allí tengo mucha gente querida que no tiene facilidades para desplazarse”. Además confiesa otro de sus papeles soñados: Rosalinda en “Cómo gustéis” de Shakespeare. Le apasionan el amor y la búsqueda de la identidad: “el amor mueve el mundo. Cuando abrazas la vida con el teatro… es magia; la manera educativa de lo que amas, la inteligencia emocional. Eso es el teatro”.

Actriz de raza, curtida en cine, teatro, publicidad, entre otros, se queda indudablemente con el teatro. Destaca “Sonias”. (Dir. Carlos Rico. Teatro Cervantes Málaga. 2008): “Me apasiona el trabajo de Carlos Rico. Trabajar, crear. Tenía muy claro lo que quería, confiaba mucho en los actores. Fue una oportunidad de trabajar, de formar parte de una “parafamilia”. Fue un viaje espectacular, una creación de personaje. Como un parto. De las experiencias más enriquecedoras, con 19 años en 2º de carrera. Fue un viaje donde puedes crear muchas memorias. Nos dedicamos a almacenar memorias y a abrir cajones”. Al ser uno de sus primeros trabajos profesionales le causaba mucho vértigo “tuve la sensación de querer hacer esto y nada más”. El teatro de calle ayuda mucho. Sin código; es un buen sitio para empezar”.

La actriz, con amplia experiencia en cine de terror y de comedia (“La presencia” o “La sangre de Wendy”), se siente cómoda en “sitios donde puedas explorar. Mucho drama”. Pero, en contra de lo que pueda parecer, la comedia es uno de sus refugios interpretativos: “me siento muy muy cómoda y me parece necesario para la salud. La comedia es medicina para el cuerpo, Bien hecho te toca. Te sientes implicado también como espectador. El drama es una zona de confort. La comedia es cómo te planteas la vida, el sentido del humor es una tabla de salvamento”.
Además de la comedia, Vacas muestra interés por los géneros de aventuras, acción o policiaco. Considera que es un buen momento para apostar por ellos. Le llaman mucho la atención este tipo de personajes y por ello confirma que “haría de policía. Tengo la sensación de que algo se está gestando. Un personaje bonito”. En relación a dicho género, sale en la conversación uno de los éxitos del pasado año “La Isla Mínima” (2014, Alberto Rodriguez): “Me encanta este director. Tiene muy claro lo que quiere contar. Ojalá nos crucemos en el camino y hagamos trabajos bonitos”.

Al margen de su trabajo como actriz, y dada la seguridad que transmite, me atrevo a preguntarle si se atrevería con otras disciplinas que van unidas al oficio, como el de directora. Con respeto y humildad responde que sí pero “respeto mucho esa parcela, Tuve la sensación de contar algo como creadora”. Como todos en nuestros comienzos en el oficio de la escritura se enfrentó a la temida hoja en blanco. “Es algo que quiero hacer. Me estoy preparando. Me apetece mucho contar historias. Es necesario que como actriz tengo ganas de contar (ya sea escribiendo, dirigiendo). “Jugar… y que no se nos olvide”.

Por último, Silvia Vacas se moja. Las industrias culturales (especialmente el teatro y el cine) están muy dañadas. La situación es asfixiante para los profesionales del sector. Relata su opinión acerca de la situación y si se ha llegado al límite de la misma: “La circunstancia la estamos viviendo en todos los sectores. La subida del IVA es uno de los problemas. Recuerdo en un teatro, que por megafonía antes de la función, hacían un llamamiento a que la gente despertara. Me puse a llorar, los pelos de punta. No podemos permitir esto. ¡Qué no nos roben la libertad! Sin libertad no tiene ningún sentido. Esta situación hay que cambiarla y ninguno desea cosas imposibles en otra circunstancia. Nosotros queremos “hacer”. Tenemos la necesidad de desarrollarnos. Esto empieza en las aulas. Si el cine cuesta 10€ nadie va a ir al cine. El cine es una ventanilla al mundo para poder aprender. Esto tiene que cambiar. El límite es muy personal”. “Hay que negarse [a la situación actual]. El arte es una herramienta indispensable para el ser humano. Nunca para limitarte. La sociedad lo necesita. No hay que conformarse con lo que está pasando”. Una vez metida en un debate abierto, Vacas aboga por unos precios accesibles y pone de ejemplo las políticas de cultura europeas como Francia. Aunque lo más importante es que no se resigna al cambio del momento que vivimos: “Vamos a intentar llevar a la sociedad unos valores que en épocas de crisis se tambalean”. Propone: “una actitud activa para cambiar las cosas que no nos gustan”.

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Fotos: Sergio Lardiez

Más información: http://www.silviavacas.com

Víctor Clavijo: “Para mí el teatro es el terreno de la magia y la catarsis”.

Víctor Clavijo (Algeciras, Cádiz, 1973) es el actor del momento. Gracias a su interpretación de Lope de Vega en la alabada serie de televisión “El Ministerio del Tiempo”, ha acercado la literatura del siglo de oro a los jóvenes y no tan jóvenes. Ahora conquista a los amantes del cine negro con su personaje en “SICARIVS:La noche y el silencio”. Hacemos un repaso a su carrera y entre risas, a alguna anécdota.

1. Eres un profesional curtido en todos los ámbitos de la actuación, ¿Con cuál te quedarías: cine, televisión o teatro? ¿Por qué?

La verdad es que es difícil elegir. Cada uno me aporta una cosa distinta como actor y en los tres medios disfruto por igual. Siempre digo que para mí lo importante es la historia, luego el personaje y después quién dirige y quién me acompaña en el viaje a uno y otro lado del escenario o las cámaras. En cualquiera de los tres medios se pueden contar grandes historias y en cualquiera de los tres se pueden contar historias aburridas. El medio afecta a aspectos que tienen más que ver con la técnica con la que abordas un trabajo, aunque también hay grandes diferencias entre ellos que se convierten en grandes virtudes: el cine puede abarcar no solo lugares físicos a los que el teatro convencional no llega a priori, sino que permite (por ventajas técnicas como un primer plano) ahondar en terrenos del alma sin apenas palabras, comunicando mundos con una sola mirada.

Para mí el teatro es el terreno de la magia y la catarsis, no solo por lo que uno puede sentir en el escenario como actor, sino porque apelas a la imaginación del espectador;le invitas a hacer un ejercicio de credulidad y a viajar a un mundo claramente artificioso que por unas horas compramos como cierto, dejando que el espectador juegue a creer que “este circo de gallos puede contener los vastos campos de Francia” (tal y como dice El Coro al inicio del Enrique V de Shakespeare) y cuando se produce esa creencia compartida a uno y otro lado del escenario es cuando la comunión tiene lugar y llega la catarsis.

La televisión está a medio camino, técnicamente, entre un medio y otro: tiene las ventajas del audiovisual ( primer plano, contar con imágenes.. ) y la continuidad de acción del teatro cuando ruedas las secuencias de un tirón y a multicámara ( cada vez menos frecuente, por cierto ) , por lo que puedes tener arco en una escena y trabajar al mismo tiempo con la sutileza de los silencios y las miradas que te permiten un primer plano.

En definitiva, disfruto de las ventajas de cualquiera de los tres medios. Lo que marca la diferencia es si lo que cuentas es interesante o no lo es.

2. Abandonaste la carrera de Derecho en Granada y tomaste una huída hacia a delante en la capital preparándote para entrar a la RESAD, ¿Cuáles fueron tus mejores recuerdos allí? ¿Alguna anécdota que puedas hacer pública?

De Granada conservo muy gratos recuerdos. Fue una ciudad que me enamoró, a la que concedí un embrujo especial que me costó encontrar en Madrid. Era la primera vez que vivía lejos de la protección familiar y eso era excitante: compartir piso con desconocidos, poder llegar a las tantas, manejar tu ajustado presupuesto mensual, adquirir las responsabilidades que vienen de la mano de la independencia (física, que no económica. claro)… Me inventé una vida de intelectual imberbe que no se correspondía con la realidad, por supuesto, y que hoy me hace gracia recordar; me había leído 7 u 8 libros (algunos de Bukowski), escuchaba a cantautores y jugaba a escribir mi propia novela mientras fumaba como un carretero bajo la luz de un flexo por las noches. De Derecho no me interesaba absolutamente nada, así que el primer año de carrera me lo pasé revolucionando a los compañeros de piso con los que vivía, retándoles a hacer gamberradas y payasadas variadas, al tiempo que escribía por las noches la que algún día esperaba que fuese “una gran novela” (delirios de juventud); el segundo año de carrera mantuve esta dinámica y sumé la fotografía como vía de escape a una carrera que me parecía monótona y empezaba a odiar. Hasta que Bukowski me influyó una vez más, ahora que lo pienso (la primera vez que lo leí quise ser escritor de realismo sucio y emprendí el inicio de una novela): Juan Diego llegó a Granada con una función de teatro basada en textos de Bukowski (“No hay camino al paraíso, nena”) y cuando vi su soberbio trabajo en el escenario supe que quería pasar el resto de mis días haciendo aquello: actuar…

3. Fuiste conocido para el gran público gracias a la cantera de actores de “Al salir de clase”, pero ya habías hecho cosas antes. ¿Qué supuso para ti tanta fama y el “boom” de la serie?

Ya había estado en otras series antes de aquella. La primera serie en la que tuve un personaje con continuidad fue en “Menudo es mi padre”, unos años antes. Cuando me incorporé a “Al salir de clase” (hice varias pruebas al cabo de varios meses antes de ser elegido) la serie era ya bastante popular, aunque yo no era consciente de hasta qué punto. Cuando se emitieron los primeros capítulos en los que salía mi personaje pude comprobar el alcance de la popularidad que tenía la serie y me costó acostumbrarme al hecho de que la gente me mirase por la calle y conociese mi cara sin conocerles yo de nada; esto puede parecer una obviedad, pero es un fenómeno extraño cuando le ocurre a uno. Me costó meses acostumbrarme a esta nueva situación.

4. Tu último trabajo es SICARIVS : LA NOCHE Y EL SILENCIO (Javier Muñoz, 2015), donde bordas el papel de un sicario que vaga por la oscuridad nocturna de Madrid intentando vengarse de quien le contrató para matar a una mujer (cuyo trabajo el personaje no pudo llevar a cabo), ¿Qué supuso para ti este personaje?

Fue todo un reto, ya que podía ser un trabajo que incurriese en tópicos si no iba guiado por una buena dirección. Gracias a Dios Javier Muñoz, el director, fue marcando las pautas del tipo de sicario que quería y fuimos desechando los elementos que pudieran remitir a clichés. El nuestro debía ser un tipo normal, con un perfil bajo, que pudiera parecer el amable vecino, pero al mismo tiempo es el más letal de todos los sicarios y el más escurridizo. Empecé a investigar sobre sicarios y algunos policías nos asesoraron sobre sus modus operandi. Al cabo de un tiempo llegamos a la conclusión de que nuestro personaje había pertenecido seguramente al cuerpo de policía, ya que no solo tiene contactos dentro del cuerpo que le pasan armas e información, sino que conoce los procedimientos de investigación para no dejar pistas. Ví muchísimos videos sobre sicarios captados por cámaras de seguridad en el momento de la ejecución de un encargo, y muchos documentales en los que cuentan cómo actuaban; la mayor parte de las veces lo hacían bajo los efectos de las drogas para poder asesinar sin el azote de la culpa. Nosotros sabíamos que nuestro sicario tenía una templanza ejemplar y que ni siquiera bebía cuando ejecutaba un encargo. Alguien así, con esa frialdad para ejecutar sin preguntar, y sin remordimientos, solo podía ser un militar o un psicópata. Queríamos alejarnos del cliché del militar, así que decidí que nuestro sicario tenía una leve psicopatía, la suficiente como para no sentir empatía hacia sus víctimas y poder eliminarlas fríamente. A partir de entonces se me abrió una segunda vía de investigación: los psicokillers. Investigué mucho sobre el tema, y documentales como “The act of killing” me sirvieron de ayuda. Sin embargo, fue el descubrimiento de Richard Kuklinski, un psicokiller de los años 70 y 80, el que me dio la clave necesaria para entender a mi personaje. Se trataba de un piscópata que llevaba una carrera de asesino en serie con algunas decenas de muertos a sus espaldas cuando la mafia de Nueva York lo descubrió y decidió sacarle partido a su psicopatía contratándole como asesino y poniéndole en nómina. Richard Kuklinski hizo de su psicopatía su profesión. Esta fue la clave que necesité para entender y dar vida al personaje.

Encajar todas estas piezas fue un proceso muy interesante y un reto actoral, sin duda.

5. A raíz de este trabajo tan impecable vuelven a oírse campanas de premios para la próxima temporada, ¿Cómo te sientes ante las excelentes críticas recibidas?

Feliz, qué duda cabe. Cuando vi la película por primera vez supe que era un gran producto, diferente, arriesgado, quizá único en temática en nuestra filmografía y con una exquisita dirección, fotografía, montaje y música. La inmensa mayoría de las críticas han destacado muchísimos de estos aspectos y han alabado la película. La primera vez que la proyectamos con público recibió una gran ovación. Todo han sido alegrías en ese sentido y eso compensa el esfuerzo. Una película es como un niño que ha sido ideado por una sola persona pero en cuya gestación y parto han intervenido muchísimas más poniendo lo mejor de sí para que ese bebé salga hermoso y sano. ¿Y a quién no le gusta que le digan que su bebé es bonito?. Aún así hay una pequeña espinita que enturbia esa alegría, y es que la película la han visto menos personas de las que nos hubiese gustado.

6. Ahora estas inmerso en el rodaje de la serie “Carlos el Emperador” que genera mucha expectativa antes los seriéfilos y, sobre todo a tus fans. ¿Nos puedes contar algún secreto sobre la serie, acerca de tu papel, tu relación con el resto del reparto…?

Interpreto a Francisco de Borja, un noble que estuvo al servicio del Emperador ( con quien tenía parentesco ) y que estaba enamorado en secreto de la emperatriz Isabel de Portugal. A la muerte de ésta decidió dejarlo todo, renunciar a sus títulos y hacerse jesuita. Con el tiempo fue considerado un santo. Se trata de un personaje secundario y la serie solo cuenta la primera parte de la vida del personaje. Vuelvo a trabajar con Álvaro Cervantes ( con quien trabajé en “El corazón del océano” que rodamos en Colombia ) y con Félix Gómez ( con quien trabajé en “República” y “El año de la garrapata” ), a quienes adoro, y también con Marina Salas, con quien estuve en el “Fausto” de Pandur el pasado Otoño. Pero la serie tiene otros muchos nombres y un reparto espectacular: Blanca Suárez ( con quien trabajo por primera vez ), Israel Elejalde, Ramón Barea, Juanjo Puigcorvé, Jose Luis García Pérez, Daniel Pérez Prada, Helio Pedregal, Alfonso Bassave, Alberto San Juan , Susi Sánchez, Andrés Lima, Alex Brendemuhl, Laia Marull, Francesc Orellá, Roberto Álvarez, Eusebio Poncela,…y muchos más que me dejo. Algunos de los decorados son los mismos que salían en “Isabel” y son absolutamente espectaculares, así como la fotografía, los guiones, la dirección.. En fin, que es un lujazo formar parte de este equipo.

7. Como teatrera ya te echo de menos sobre las tablas, ¿para cuándo la vuelta?

Esperemos que en breve. Todo depende de si las fechas y otros proyectos me lo permiten.

8. Además de tu carrera como actor has convertido tu afición a la fotografía en una segunda profesión. La buena marcha de tus exposiciones y tu más que evidente talento para esta disciplina así lo avalan. ¿Qué significa para ti plasmar la realidad, los sentimientos, las “almas” según tus propias palabras, con un disparo de cámara?

La verdad es que no lo racionalizo. A veces es una pulsión meramente estética la que me lleva a hacer la foto ( una composición, unos colores, una textura, una luz… ) y en otras ocasiones es una escena o un personaje lo que me pide tomar la fotografía. Cuando contenido y forma se dan la mano, me entran ganas de llorar de la felicidad, pero eso me ha ocurrido muy pocas veces. Soy autodidacta, y en estos años he leído muchísimo sobre fotografía y he tomado cursos, pero no dejo de ser un amateur en todos los sentidos: en la falta de preparación académica y en el sentido más pasional de la palabra ( un amante de una disciplina ). Hay épocas en las que la fotografía consume la mayor parte de mi tiempo libre ( o haciéndola, o revelando, cuando hago foto analógica, o simplemente leyendo material didáctico ) y épocas en las que esa afición está un poco más enfriada. Últimamente no me encuentro demasiado inspirado con la cámara y, aunque salgo con ella a casi todas partes, apenas disparo. Creo que depende de un estado de ánimo, y el mío está focalizado en otro sitio últimamente, de modo que no salgo a “mirar” con tranquilidad, sino que soy víctima de la prisa y el estress, y de ese modo uno no puede hacer buenas fotos, ni tampoco se las encuentra. Sin embargo, las ocasiones en que estoy conectado con el ojo fotográfico y me tomo mi tempo para salir de caza, disfruto muchísimo esa sensación del corazón que se acelera cuando estás ante una buena foto y llegas a disparar justo a tiempo la cámara. Ese es otro de esos instantes en los que uno pierde la noción del tiempo y de uno mismo que tanto me gustan.

9. Para terminar me gustaría pedirte una reflexión sobre lo que supone para los trabajadores de la cultura el tan “sangrante” 21% de iva al cine y al teatro. Muchos profesionales se sienten obligados a marcharse del país porque se sienten ahogados por esta abusiva subida para llevar a cabo sus proyectos.

Poco se puede añadir a lo que ya se ha dicho sobre el tema. Es una subida injusta, desproporcionada, que parece que obedece a razones políticas, que está destruyendo el sector, obligando a cerrar empresas, dejando a gente en la calle…. Que el porno esté al 4% y la cultura al 21% indica que el primero se podría considerar un producto de primera necesidad ( con un IVA reducido ) y el segundo un producto de lujo. Es absurdo, pero claramente es una medida que esconde una intencionalidad punitiva a nuestro sector por guerras del pasado.

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FOTO: MOISÉS FERNÁNDEZ ACOSTA