Los artistas multidisciplinares

Cierro los ojos. Los abro empujada por un fuerte oleaje. No es el oleaje, son tus ojos. Azul cielo, azul talento. Guionista perfeccionista, tímido (en esos aspectos somos muy parecidos) y muy divertido, no solo crea historias. Da vida. Y encima es adorable; hasta cuando quien escriba, atea de convencimiento se vuelva beata hasta las trancas por “exigencias del guión”. “Carmen” nunca te olvidará, ni yo tampoco.

Mientras escribo estas líneas oigo mucho ruido, rock duro, Tarantino, guitarras… Son mi amigo el gran galán, con esas botas de cowboy que le aumentan atractivo (más si cabe!!) pero no le restan ni un ápice de talento, que se lo digan a “los diseñadores” de una empresa de muebles. Atento, confidente, servicial y excelente anfitrión (éstas características totalmente aplicables a la dueña de su corazón, colega de profesión y excelente persona). Junto a él, la mente que nunca descansa. Y es que su ingenio y su buen corazón, le hacen ser, además de creativo y divertido un compañero de lujo. Anima, hace reír y encima cuenta “gossips”. Solo este tipo de personas pueden hacer TODO, ABSOLUTAMENTE TODO, LO QUE SE PROPONGAN. Solo espero estar en su vida para verlo y constatar mis premisas.

De repente el viento trae a alguien que vuela… Bueno no es alguien, es algo. Un tupé. Rubio, de ojos claros, de carácter relajado, aunque a veces parece que salga de una montaña rusa de emociones. Compañero de gran ingenio que siempre supo quitar importancia al caos, que hizo que unas hermanas salidas de una peli ochentera de Almodóvar se quisieran y se odiaran. Siempre pendiente (de sus sentimientos reales y de sus sentimientos en la ficción) de quien escribe, perdida como un “elefante en una cacharrería” en este mundo de los actores y toda esa gente de la que ya no soy fan. Sino de la que siento un profundo respeto por todo lo que hacen.

Alguien abre la puerta. Es el amor de mi vida. Aparece en la estancia con su sexy barba y unas gafas, está más guapo sin ellas, pero ahí no entro. Un abrazo suyo reconforta más que años de “Terapia”. Aunque hubiera sido el psicólogo de mis fantasías de guionista. Dispuesto a todo. Nada le para. Pedazo de hombre. Pedazo de buena persona.

Sin venir a cuento, sale de una estancia que no reconozco otro hombre. Alto, “diseñador de muebles” y “fanático de la Wii”. Es simpático, aunque con un hermano suyo tenga mucha violencia contenida. Me sonríe y me da consejos en otra de mis profesiones: la producción audiovisual. Un buen apoyo con sus aportes. Aún no sé si son aportes calóricos, (por mi parte, claro) él está estupendo.

Por fin llego a mi habitación y me encuentro, entre todas mis freakadas, a “mi chica cobrizo”. Se me agotaron los halagos como persona el día que me hizo recordar mi amada profesión: el periodismo. Aquella mañana de julio me ayudó a descubrir a una persona, un corazón. Una actriz. Una profesional. Sus consejos, junto al hombre de mi vida, me ayudaron a seguir adelante y no abandonar una gran aventura a la primera de cambio. La mejor “artista conceptual medicada” que podría haber en cualquier “Terapia” a la que yo misma hubiese asistido. Simplemente es “lo puto más”.

A su lado, de un lado a otro, y observando todo, como si fuera de Hacienda, solo podía ver unos ojos. Verdes y felinos. Me pregunta por todos mis programas teatrales y mis fotos privadas con grandes de la escena. Ella sueña con subirse al Teatro romano de Mérida. Y lo consigue. Me canta canciones de “la Houston” y de Serrat, una que me revuelve todo, pues fue la favorita de mis padres. Llegará muy lejos. Se va en pleno despegue pero despidiéndose con una sonrisa.

De repente empiezan a entrar dos chicas. Andaluzas y risueñas. COMPAÑERAS y MAESTRAS. En el “acting” y en la vida. Una es un poco “chica”, la otra habla muy rápido y me suena tanto su cara… como si fuera de mi familia. Las dos muy enérgicas, parece que se han escapado de “Jo tía, no te saltes el eje” (Kike Narcea, 2006) pero personas especiales e imaginativas.

No para de entrar gente a mi habitación, y eso que no es tan grande. Así que salgo al pasillo a respirar. Unas palabras en gallego me hacen sonreír. Es “mi pequeña gallega”, preparando un papel. Cariñosa, muy exigente (me atrevería a decir que más que yo) y soñadora. Por favor! No seas como yo y no sufras tanto! Disfruta de lo que más amas y de tu talento. Sigue siendo tú.

Ya llego al final de mi camino, me siento en el sofá del salón. Dos mujeres hablando entre ellas. De “el para qué” y otras cosas que resuenan en mi cabeza. Una de ellas pelirroja y con un acento cordobés inconfundible. la reconozco: es la “Mari”, mi hermana. Bautizada desde ésta bitácora como una fuerza de la naturaleza, es enérgica y muy divertida. No pierde la sonrisa ni haciendo pilates. No sé porqué no cree en ella misma. Es buena en su trabajo y está muy preparada. Odia a una tal Bárbara que no sé quien es… Pero espero que cuando hablen se le pase y cree su propio “Intérprete” como mi admirado Asier Etxeandía. La otra mujer, menuda de cuerpo pero de sonrisa y abrazos sin fin, me recuerda a alguien. Alguien a quien respeto profesionalmente desde 2003 y personalmente desde que la vida nos cruzó. Poco tengo que decir, pues me conoce y es lo de siempre, parafraseando a su ídolo David Mamet: “Menos es más”.

Ya me voy que sino, a ver quien ordena a tanta gente… en la cocina, un pequeño gran profesional del audiovisual juega al cubo de Rubik mientras me habla de la historial mundial del cine.

GRACIAS A TODOS “DISCIPLINEROS”.

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Si yo fuera otra

Cuando su olor se mezcló con el mío, entre sábanas y risas, pensé que ahí había terminado todo. Pero no acerté. Solo acababa de empezar. La atracción, la pasión y el dolor. Tríada diabólica.
A partir de ahí solo hay confusión y recuerdos borrosos. Del más bonito de los momentos, como sentirse una mujer amada. Simplemente una mujer. Sin carencias ni defectos. Sin importar el exterior ni el qué dirán. El momento, el instante. Un todo.

¿Simple atracción? Amistad en un sentido bastante ambiguo. Dulces momentos que se extendieron en el tiempo. Ahora solo siento frío, dolor. Nada de rencor. No entiendo nada. Mi cabeza amontona pensamientos desordenados. No me alcanza el entendimiento para tanta indiferencia. De la exquisitez al “ofertón”. Sin acabar de creerme una princesa (aunque si hubiera un príncipe que no paraba de insistir en hacerme creer tal nombramiento) pasé de sentirme viva a no ser nada. Algo insignificante. Nada. Nadie.

Tampoco ha cambiado nada. Siempre me he sentido una don nadie. No afecta hasta que de la noche a la mañana te cambian los esquemas almacenados en tu cerebro desde niña por otro propio de una mujer adulta que merece una oportunidad en la vida.

Sentirme humillada como en época de instituto remueve angustias pasadas y borradas de mi disco duro con fuego. Pero la inseguridad, que por un tiempo se volvió seguridad, reaparece, como humedades en una habitación. Aún sin comprender dicho trato indiferente, mi vida se convierte en un valle de promesas incumplidas, consecuencias difíciles, temores…

Y por omitir al lector situaciones demasiados explícitas, lo dejo aquí.

Así que, príncipe: Búscame en la luna.

Foto: http://www.themoviedb.org

ET

Alta costura on set

“Galerías Velvet” (ahora “Velvet”) ha ganado la batalla en share la noche de los lunes. Más de un 24% y casi 5 millones de espectadores vieron el estreno “in extremis” [fuera de plazo legal para su emisión]. Pese a la alegría latente por el éxito se desconoce si competencia tendrá una sanción preparada para Antena 3 (Grupo Atresmedia).

La serie, de aires novelescos y tintes románticos sigue la estela de las anteriores creaciones de la productora Bambú Producciones.

Gusto exquisito en tramas, diálogos, vestuario y arte. Ofrece además numerosos guiños a producciones que han marcado época en la ficción española reciente como “Gran Reserva” ó “Gran Hotel”. De hecho, de estas producciones hay escenarios/escenografía y attrezzo “reutilizado” pero no es un crítica negativa, todo lo contrario, ya que cuadran a la perfección con el ambiente que promueve esta serie, que comienza su aventura en 1958.

Con un reparto de lujo donde destacan con evidente acierto, los secundarios José Sacristán y Aitana Sánchez-Gijón; cuenta con una participación especial (y fundamental) de Tito Valverde. Cabe nombrar en este punto el impagable duelo interpretativo entre Valverde y Sacristán. Único!!

La trama, clásica donde las haya. Chico y chica de diferentes clases sociales se conocen, se enamoran… pero como sus mundos son muy diferentes, se trata de un amor lleno de trabas, casi hasta hacerlo imposible. Melodrama servido. Y cuerda para rato.

Una dirección de fotografía e iluminación impecables introducen al espectador en el glamour de la alta costura en los años cincuenta en una España gris que creía en el avance y le transportan al mundo real. El de los trabajadores corrientes, que trabajan para vivir  (o sobrevivir).

Guión muy bien articulado por un equipo capitaneado por Ramón Campos [Gemma R. Neira, Ángela Armero, Jaime Vaca y Daniel Martín]. Nada es lo que parece. Un giro de guión inesperado mantiene al espectador “enganchado” a las próximas entregas.

El diseño de producción, que recuerda mucho al tan aclamado por la que escribe, como fue “El Tiempo entre Costuras” (Boomerang TV-2011), es más que aceptable, detalles medidos al milímetro.

En cuanto a los actores protagonistas, Paula Echevarría y Miguel Ángel Silvestre, dejan indiferente. No terminan de saltar chispas entre ellos. No puedo (ni debo) aventurarme a decir si esto se debe a un error de casting o falta de aprendizaje por parte de los mismos. Lo dejo a criterios de otros.

En general, un buen piloto, que le augura continuidad. no sabemos cuanta. el espectador decidirá.

 

Foto: http://www.antena3.compresentación %22Velvet%22

Poetas

En los días en los que estoy con pensamientos aislados o “en mi mundo” aparco mi libro de cabecera del momento y me dedico por entero a la poesía. Poesía escrita, cantada…o incluso recitada por voces profundas, con seguridad y firmeza, pero a la vez que trasmitan confianza y una sensibilidad especial.

Celaya y Neruda, unos referentes para esos momentos. Sus versos aterciopelados y amargos, pero certeros y duros a la vez; me transportan a una realidad no tan paralela. Realidad existente pero de la que a veces no se es consciente pese a las contundentes palabras de sus excelentes autores. Miguel Hernández, en boga, por el centenario de su nacimiento, maltratado por la historia y adorado por el público más especial, te lleva a su mundo. El campo, su etapa de pastor, su poesía, consecuente con el momento histórico vivido rezuma energía y pasión, hasta en su propia celda donde tristemente encontró la muerte. Joven y con tanto que decir que a veces me da la sensación de que si hoy viera como va el mundo, le daría un “soponcio poético” y entraría en una sinrazón propia de los idealistas que queremos arreglar el mundo.

Lorca es el autor que siempre me acompaña. En muchos momentos de mi vida he recurrido a él. Siempre he encontrado palabras adecuadas. Desde la crudeza de la Casa de Bernarda Alba, hasta la desgarradora Yerma o poeta en Nueva York que te transporta a otra “dimensión”. No sólo es compañero sino historiador de vida. Conocer sus sentimientos, sus pensamientos, su manera de amar, su pasión encogida, sus miedos, su dolor, su creatividad, su intelecto… Viajar a través de sus versos, es conocer su modo de vida, sus inquietudes y la realidad de una oscura época para todos (independiente del color, bando o ideología). A través de su palabra (y la de otros tantos de su generación…) conocemos su particular infierno, su angustia y, debido a estudios y testimonios, el terrible final que como a tantas familias de este país les (nos) ha ocurrido. Trágico final del que la conocida familia del responsable de dicho asesinato se avergüenza desde siempre. Estigma dicen. Pero esa no es responsabilidad de dicha familia sino de quien quito y ordenó dicha masacre.

Dejando polémicas a parte, también hay poetisas que me inspiran.  Pese a ser  más conocida como novelista mi amiga Dulce Chacón, defensora a ultranza de las mujeres, y gran exponente de las causas justas, escribió versos, teatro, guiones y novelazas como “La Voz dormida”. Best Seller del 2002. Disfrutó poco del éxito, pero nos quedan sus palabras, duras, verdaderas, sensibles. Verdaderos personajes, construidos desde principio a fin, dotados de alma, mente y cuerpo. Gracias Dulce por este y otros “regalos” en forma de libro que tanto nos hacen disfrutar a tu público fiel que no te olvida.

Pensareis que todos los autores que leo acaban atormentados o de forma dramática, pero no es esa la premisa, sino su sensibilidad y su especial manera de contar las cosas. Desde Sylvia Plath hasta Alfonsina Storni, pasando por Benedetti o Luis García Montero. Son sólo algunos ejemplos que ocupan mis viejas estanterías… Todos y todas representan una manera peculiar de escribir de representar su realidad o la realidad tal cual la aprecian cada día. Son imaginativos, comprometidos, sensibles y, sobre todo diferentes. Y a mi me encanta lo diferente!!!!!!!!!!!